El rap adverso

Dicen vuestros coetáneos, estimados humanos, que la nueva lírica del Rap, es el futuro del verso, la nueva casa del rapsoda.

Humildemente y sin pretensión alguna, somo sibila de cabecera acostumbrada a muchos de vuestros entresijos, estos rap actuales son una especie de sibilancias, mientras tanto, para que sudéis mejor, juego con estos ripios que desde aquí se los dedico a los órganos que os permiten ver a los humanos más allá de lo que miráis y comprender más allá de lo que estos os quieren hacer entender.

Ojos infantiles que aprenden a ver/ y no paran de crecer y crecer/ Ojos ajados y vistas cansadas/ que vivieron a miles los dramas, / siempre vestidos de causas perdidas/ que aún no están ni medio digeridas.

Ojos ingenuos que no llegan a entender, / a esos fuegos enojados que no paran de arder/ fuegos provocados por un mal querer/ mientras otros se sujetan al poder.

Ojos lisiados que, aunque entienden, / no perciben su valor e interés, / porque atacan renuentes, delincuentes, / prepotentes el submundo que defienden.

Ojos ciegos que perdieron la visión/ de tanto ver y oler la incomprensión/ y llegando allá, a lo más hondo, / se apagaron en el oscuro fondo.

Ojos reacios y anacrónicos/ que aprendieron de ojos de cómicos, / siempre sabios, despiertos e irónicos; / afilados, indignados y filosóficos.

Ojos que necesitan de colirios/ para amainar los briosos delirios/ Ojos que usan de cremas y ungüentos, /para frenar el hedor de los cuentos.

Ojos resecos y con cataratas, / Ojos coléricos de metepatas, / Ojos hinchados con almorranas, / con orzuelos, juanetes y soflamas.

 Ojos raquíticos y paralíticos/ Ojos reprimidos y escocidos, / Ojos mal nacidos y definidos, / ojos anémicos y epilépticos.

Ojos deshidratados y apáticos, / Ojos celíacos y lunáticos, / que solo pueden ver con prismáticos / los ruines enunciados pragmáticos.

En el fondo todos son, aquello que quieren ser, ya que no queréis saber, el fondo de la cuestión.

En este mundo es necesario entender, que solo puede ver, el que se molesta en comprender.


Fábula de la Sibila

Una mañana, estando cerca de las lagunas de Ruidera, se acercó hasta mí, una mujer ni carente de cordura, ni madura, tampoco anciana, ni de infantil lisonja. Una mujer cualquiera, ni minúscula, ni altanera, ni de mirada risueña y sin mirada severa.

Se quedó a mi lado, no quiso sentarse cerca de donde yo estaba… Primero habló del agua, las aves, el viento y el sol, hablaba, hablaba continuamente. En un momento determinado me señaló algo que no pude ver:

– Mira, este que viene y comienza a juguetear sobre las aguas de las lagunas es Céfiro, un viento amigo, simpático y atento. Es mi viento predilecto. Nunca le hagas un desaire. Recuérdalo.

– Gracias, señora – contesté yo, escamada y correcta, por aquello de la educación recibida.

– ¡Escúchalo!

– No oigo nada, señora – volví a contestar con educación y un tanto perdida.

– Ya, entiendo… Si me permites te lo traduciré.

– Se lo agradezco mucho, señora – dije en un tono seco.

– Habla de las raíces de la ética… Cuenta que… ¡Céfiro, descansa y déjame que le explique a la joven algo! – regañó al viento y, tras hacer una pausa, a modo de escucha, volvió a hablarle – ¿De acuerdo?

Algo ocurrió en aquellos instantes, algo que no puedo explicar ni entender medianamente bien. Hubiera jurado segundos antes, que estaba todo en silencio, pero al escuchar la voz de aquella mujer, un extraño y seco silencio comenzó a penetrar en mi interior.

– No te preocupes Anna, esto no afectará en modo alguno a tu genética – me hizo saber, convencida de sus palabras.

Debí poner tal cara de susto e incomprensión que la mujer comenzó a darme explicaciones:

– Perdona, soy muy irrebatible, parece que procedo de otras esferas periféricas.

Me llamo Petronila, soy la Sibila Petronila, vengo a estas lagunas de vez en cuando, a conversar con las emociones de los vientos, las aguas, las plantas y otros seres vivos. Ellos me dan una idea de cómo se mueve el mundo y yo, tras escuchar esas emociones con mucho respeto, les ofrezco mi criterio.

La expresión de mi cara debía ser un poema cuadrafónico cubista, algo inexistente y dramático. La Sibila siguió hablando sobre las pruebas de vida y yo permanecía inmóvil, atenta a sus palabras y desintegrada del entorno.   

– ¿Sientes la mariposa que se ha posado en tu cabeza, Anna?

– No, no la noto en absoluto, sibila.

– Llámame Petronila. ¿Sí?

– De acuerdo Petronila.

– Ella, la mariposilla, con su trompa en espiral está absorbiendo tus esencias íntimas, esa energía que producen tus neuronas y que están cargadas de reflexiones y decisiones, luego vendrá a mí y depositará esa energía en lo más profundo de la cabeza.

– Eso es imposible – opiné sin reflexión alguna.

– ¿Tú eres de la opinión que los seres vivos no son capaces de transmitir sus esencias, sus caudales vitales?

– Nosotros, los humanos nos transmitimos las ideas gracias a la palabra. Sin intermediarios.

– Pudiera ser, percibiendo tus efluvios de energía, que en aquellos años sesenta del siglo pasado no hubieras nacido aún.

– No, yo nací a comienzos de este siglo – contesté resolutiva a la par que altiva.

– A finales de los años sesenta un señor llamado Galli desarrolló un tipo de prueba diagnóstica, por la que se podía predecir si la mujer estaba fecundada. Solo con su suero. Se le extraía sangre, se centrifugaba y este suero se inyectaba con una aguja hipodérmica a una rana macho. ¿Lo sabías?

– Yo soy de la época del predictor – respondí un tanto alterada.

– Carlos Gallí Mainini, un endocrino argentino, dio con la fórmula para predecir los embarazos, por medio de lo que le decía un rano. Tras inyectar el suero se esperaban unas horas, luego se masturbaba al rano y el líquido seminal se recogía en una pipeta, seguidamente se ponía el líquido transmitido del rano en un cristalito llamado porta y se miraba al microscopio. Sí el líquido seminal llevaba espermatozoides activos, la mujer estaba embarazada. El rano, gracias a unas gotas de suero había cambiado su metabolismo y detectaba precozmente un resultado, lo que se denominaba vulgarmente el test de la rana. Las esencias pasan de unos seres a otros. Las hormonas de unos seres vivos pasan a otros y reaccionan dando respuesta. La energía actúa de igual modo.

– En mi casa, contaba mi madre que las cinco hermanas habíamos logrado tener la menstruación en las mismas fechas.

– Ahí lo tienes… No es que lo diga yo…

– ¿Y qué tiene que ver todo eso con la mariposa que está posada en mi cabeza?     – dije en un estado entre convulso y resolutivo.

– Hay quienes actúan de igual modo, pero de forma poco leal; inoculan una energía conflictiva en el cerebro de las personas, van poco a poco, lentamente, hasta que consiguen introducir el germen que desquicia la verdad.

– ¿A qué llamas verdad? – repliqué un tanto encolerizada con la sibila.

– A la ausencia de mentiras, Anna. La verdad está en lo que dicta el corazón responsable y empático, no en lo que dice la persona que se siente vulnerable por el trascurso de la vida. Eso es cobardía aplicada a los demás, vestida con soflamas y palabras llenas de mentira disfrazada.

– No acabo de entender – volví a responderla, un poco desorientada, a la par que alterada.

– Los medios de comunicación te visten de grandes menticias, así llamamos algunas a las noticias mentirosas que solo les benefician a los dueños y accionistas de los medios de comunicación. Esos impulsos energéticos que se van acumulando en las neuronas de las personas, tras la lectura provocadora, pasan rápida y enérgicamente de unos a otros, no las noticias mentidas, la energía que los lectores han sacado como conclusión, y se hacen fuertes en nosotros. Como contraprestación nos van debilitando como seres racionales y provocando reacciones poco cualificadas y alejadas de la razón. 

– Y la conclusión, ¿cuál es? – respondí incrédula.

– Que nuestra energía se transforma, va aceptando la necedad y la mentira como un mal necesario. Va asumiendo que las menticias tienen muchos elementos de realidad. Esto se denomina Dislocación Neuronal Periférica, o cosa por el estilo.

– ¿Y?

– ¡Mucho cuidado! Es el principio del fin. Con el tiempo aceptarás las estupideces como parte de la realidad cotidiana. Las energías inducidas por los medios se quedarán en ti para siempre

– Ya entiendo Petronila… Esas energías desconcertantes habrán vencido. Gracias por el aviso.

– De nada Anna.


Carta al director

Estimado señor, tenemos una gran cantidad de quejas de todos los tamaños, hormas y calidades, hacia la falacia continuada que se viene produciendo en su hospedería La Dolce Vita, de cinco estrellas, gran lujo, resort y piscina con ballenas asesinas en el parque acuático infantil.

Las denuncias a este alojamiento van dirigidas al execrable mundo que ofrece en todos y cada uno de sus ambientes: camas de distinta dureza, almohadas de diversas densidades, climatización individualizada, piscinas de invierno y verano climatizadas, bebidas con y sin burbujas a cascoporro, vistas sugerentes a suburbios y campos carbonizados, alojamientos premium, trato exquisito, alimentación suculenta, preparación óptima… Y no quiero seguir, no vaya a parecer que estoy haciendo publicidad de su establecimiento.

Le hago reflexionar sobre el resultado de este súper confortable establecimiento, considerado por algunos como: excelente confort cinco mega estrellas, cuando no es otra cosa que un lugar que sirve para vapulear los derechos inalienables de las personas y el derecho a la existencia cotidiana de mis asociados.

Su constante extremo comportamiento vulnera por las cuatro esquinitas de las camas la condición humana de sus clientes.

Le ruego frene y pondere la forma, poco cívica, de actuar por parte de su establecimiento con los clientes alojados. Algunos de nuestros asociados lo consideran salvajismo, otros apuntan más alto y lo denominan terrorismo de fondo, algunos patriotas denuncian la falta de compromiso con las serenas bases de la equidad entre clases y categorías.

El mundo perdería el buen hábito de los sueños, no sabría que contar a los amigos tras inventarse la mitad de ellos. El mundo no resolvería sus problemas, las guerras, etc. Bueno, en lo tocante a las guerras seguirían como están…

Su forma de actuar, piénselo doscientas o trescientas veces: está destrozando a este destrozado mundo…

Con su cotidiano buen hacer, sus y nuestros clientes, están perdiendo el saludable hábito de soñar dormidos. Los futuros clientes evitan este tipo de ensoñación y se dedican a soñar despiertos.

Por tal motivo, de continuar en sus trece o catorce, nos veremos obligados a denunciarle ante los tribunales de justicia, a la espera de que la suerte nos acompañe.

Sin otro particular, se despide de Vd. suyo afectísimo

Ilmo. Sr. D. Morfeo Ronquiles Sognolinni

Presidente de la Asociación Internacional Onírica

Miembro el Observatorio Mundial de Oniricofóbia.

Domicilio social: Rue Dormitería s/n. Paris de la France


Contestación del director del Hotel La Dolce Vita

Ilmo. Sr. Ronquiles:

Es un placer ponerme en contacto con Vd., para expresarle mi mayor aflicción por tan desventurada causa. Nunca supuse que el lícito confort de nuestros espacios, amabilidad del personal y calidad de nuestras atenciones, podía ingerir de forma directa en el descanso de nuestra querida y apreciada clientela.

Siento mucho conocer que todo este abanico de excelencias podría suponer una merma en la calidad y cualidad de los sueños de estos.

No obstante, habiendo consultado con especialistas en sueño efímero, nos indican que el que no sueña es porque no tiene nada que reciclar, y que, por tanto, existe un control total en cada uno de los pasos que da en su vida, (aunque esta sea una cacafuti). Cosa que nos enorgullece en extremo. Como dice el refrán: “agua que no has de beber, déjala correr”. Y, “agua pasada no mueve molino”.

Por todo ello, le pediría que reflexionara sobre lo dicho. Es posible que quieran formar un grupo de presión y desestabilización con bases oníricas sin ninguna lógica y con el solo ánimo de tocar las bolingas al accionariado.

Si, por el contrario, está pensando en obtener una mordida, ya le digo que: una fú, como una mú.

De esta organización no van a sacar ustedes ni una dádiva en forma de chupa chups.

Les deseo que duerman bien y que tengan muchos sueños bonitos y reconfortantes.

Suyo Afectísimo

Pepe Ludoteca

III Marqués de Bradomín

Grande de España y V de Alemania.


Contestación

¡Ay, don Pepe!

Veo con sonrojo que forma parte de una organización terrorista, terraplanista y torticera de las de tomo y lomo. ¡Una pena!

Esto, como podrá entender, si es que usted ha entendido algo en alguna ocasión, va a traer sus consecuencias. La asociación que represento manejará todas sus armas, estrategias, argucias y argumentos para ponerle a Vd. y al negocio que regenta, en su sitio.

¿Qué sería de una sociedad que fuera deliberadamente domesticada para no tener el hábito de soñar?

¡Contésteme seriamente, con la mano en el corazón y déjese de fruslerías!

Los centros siquiátricos se volverían locos, por la cantidad de pacientes que iban a abarrotar sus estancias. Seres perdidos que no han podido cuadrar cada uno de los aspectos de su vida por no estar adecuadamente resueltos.

A partir de ahora, si no corrigen su error, lanzaremos una serie de andanadas en forma de pesadilla que les hará sentir náuseas tridimensionales 5G, ante la visión de un mundo proletario que sea confortable al máximo. Esa visión perturbará y avergonzará a su clientela. Se despertarán en mitad de la noche con varios nudos en la garganta, sedientos de estricnina y agua de cebada. Usted será el único culpable.

Las autoridades sanitarias duplicarán el gasto en somníferos, los hipnotizadores no tendrán un minuto libre al día para echarse una siestecita, estarán todo el tiempo intentando relajar a la gente con espíritus de confort.

Las burradas de los yihadistas serán como un chiste de Bertín Domecq, o algo por el estilo.

Permítame en este momento lanzar una risotada sarcástica: ¡Ja, Ja!…


Respuesta del director

¡¡Prrrrrrrr!! (léase como una macropedorreta) Fin de la cita.


© Texto: Emilio Meseguer Enderiz
© Imagen: Encima de la niebla