Acercándonos a los fuegos del Monte del Destino

Dame silencio, agua, esperanza, dame lucha, hierro, volcanes  – Pablo Neruda
Siempre que miro una montaña, siempre espero que se convierta en un volcán  – Italo Svevo


Los volcanes siempre han despertado la fascinación, el asombro y los miedos del hombre desde que este apareció en este planeta y podemos intuir que también ejerció sentimientos similares en las especies de homínidos anteriores. Tanto que hasta para destruir al anillo único de poder, a Tolkien no se le ocurriese otro final para su trilogía que destruirlo en el volcán que se ocultaba dentro del Monte del Destino.

Cuando un volcán entra en erupción su poderío es tan evidente, tan tangible y amenazador que no nos puede extrañar que se les vinculase a actuaciones y maniobras de dioses, asociándolos a las mitologías de cada una de las civilizaciones que tuvieron que convivir con ellos. La  representación más antigua se ha encontrado en la cueva de Chauvet-Pont d’Arc, al sur de Francia y está datada en 36000 años de antigüedad. Desde el asentamiento de las primeras comunidades agrícolas la cercanía de los volcanes fueron puntos de atracción por la enorme fertilidad de sus tierras colindantes. Y la magnitud del absoluto desconocimiento de sus mecanismos (que perduró hasta bien entrado el siglo XX) hizo que sólo la acción de dioses explicasen esos fenómenos geológicos. Para griegos y romanos equivalían a la puerta de entrada a los infiernos, idea que el cristianismo también adoptó. Todas los pueblos del planeta, en todos los continentes y épocas han tenido e incluso continúan teniendo tradiciones y mitos que entroncan a volcanes y dioses. Vikingos, masáis, bantúes, hindúes, japoneses, indonesios, aetas filipinos, siberianos, incas, aztecas, nativos norteamericanos, mapuches, maoríes…

Pero nosotros actualmente disponemos de más información y este es el momento de examinarla detenidamente. En enero del 2021 dediqué mi artículo a la tectónica de placas y ahora repasaré una serie de datos que exponía en él y que creo que nos ayudará a entender un poco mejor al fenómeno geológico de los volcanes.

La capa exterior de nuestro planeta y donde se desarrolla nuestra vida se denomina litosfera y no es continua, sino que está fragmentada en placas de diferentes tamaños (ocho o nueve grandes y unas cinco algo más pequeñas) y no se acoplan perfectamente porque se asientan sobre la astenosfera, una capa inferior (entre 30 y 50 km de profundidad) que está semifundida y es más caliente y débil; es más, debido a ello las placas se mueven entre ellas separándose, chocando o deslizándose lateralmente. Las hay oceánicas (más densas y relativamente delgadas) que tienden a hundirse y continentales (más gruesas y ligeras) que suelen oscilar hacia arriba; además no se mueven uniformemente ni se desplazan a la misma velocidad (desde una centésima de milímetro hasta 10 cm por año), incluso algunas ni llegan a tocarse.

mapa mundi volcanes

Ahora ya es el momento de poder definir qué es un volcán: ni más ni menos que una abertura en la corteza terrestre por donde la energía interna del planeta se manifiesta en su superficie.

Se forman de dos maneras diferentes: por el movimiento de las placas de las que hemos hablado anteriormente o en los llamados puntos calientes, zonas donde puntualmente emerge el material incandescente. 

Respecto a las placas, si convergen una placa oceánica con otra continental, aquella más densa se hunde (se subduce) formando una fosa oceánica muy profunda. 

El enorme rozamiento entre ambas, así como la pérdida de agua propician que las rocas se fundan convirtiéndose en magma (el nombre que recibe la lava mientras se encuentra bajo la corteza terrestre) que asciende debido a la diferencia de temperaturas y densidad, ocasionando las erupciones volcánicas y con ellas, nuevos volcanes. Sería el caso, por ejemplo, de los volcanes andinos.

Cuando convergen dos placas oceánicas forman lo que se llama un arco volcánico, una serie de volcanes submarinos que con el tiempo pueden emerger formando islas. Sería el caso de Japón o de las Antillas.

También se formarán volcanes en los límites de placas divergentes (las que se separan); aquí la corteza se fractura o se vuelve más débil y el magma surge del interior, subiendo a la superficie empujado por corrientes de convección; suelen ser poco viscosos y no producen erupciones explosivas, siendo conocidos como volcanes de rift. Ejemplos: el Valle del Rift en el este de África, la cordillera Dorsal atlántica e Islandia.

Por último, tenemos los que surgen en los puntos calientes, lejanos a los bordes de la placas, y se deben a la existencia de estrechas columnas de magma (plumas mantélicas) que emergen desde el manto hasta la superficie. Si esto ocurre en el océano, tendremos un volcán submarino que dará lugar a una isla; como, además, la corteza se mueve sobre el manto y arrastra a la pluma entonces se forman grupos de islas como las Canarias o las del archipiélago de Hawaii.

Ahora veamos las partes de un volcán, que, seguro que todos las conocemos, pero por eso no vamos  a ignorarlas y les daremos su espacio.

esquema de un volcán

Una de las más importantes y quizás la más determinante es la cámara magmática, un gran depósito de rocas fundidas a gran temperatura (el magma) que se halla bajo la corteza terrestre y que si encuentra un camino hacia la superficie dará lugar a una erupción. Pero si se enfría y solidifica antes de llegar a dicha superficie, formará lo que se llama un plutón, una gran masa de roca encajada en la corteza.

El conducto por el que el magma llega hasta el exterior se conoce como chimenea volcánica y en los grandes volcanes suelen formarse también otras chimeneas secundarias llamadas ventiladeros. Nos encontraremos entonces con el cráter, la abertura del volcán -en la cima normalmente-, el lugar por donde el magma sale al exterior, llamándose lava a partir de ese punto; suele estar formada por diferentes tipos de silicatos, emergiendo a una temperatura que suele oscilar entre 700ºC y 1200ºC. En los márgenes del cráter se va acumulando los materiales sólidos que el volcán va expulsando y que forman el cono volcánico; los respiraderos también pueden formar conos secundarios o parásitos.

Ahora veremos otros elementos que pueden aparecer en una erupción volcánica: flujos piroclásticos (o corrientes de densidad), nubes volcánicas y bombas o piroclastos. Los flujos piroclásticos son derrames rápidos de gases y otros materiales sólidos (rocas y cenizas) que se alejan del volcán, a ras de tierra normalmente, alcanzando velocidades de hasta 750 km/h, temperaturas de hasta 1000ºC y recorrer hasta 100 km de distancia; constituyen una de las mayores amenazas por su enorme poder de destrucción. Las nubes volcánicas son nubes de ceniza (partículas menores de 2 mm de diámetro) formadas por cenizas, roca pulverizada, vidrios volcánicos y gases procedentes de la erupción. Los piroclastos son los sólidos procedentes de la erupción mayores de 64 mm de diámetro, aunque se han llegado a registrarse algunos de varias decenas de metros; suelen erupcionar en estado semifundido, pero se solidifican en el exterior, pudiendo volar a varios km de distancia. Si miden entre 2 mm y 64 mm de diámetro entonces se les denomina lapilli.

volcanes

Los volcanes se clasifican por su forma y el tipo de erupción que suelen presentar, aunque no es una división totalmente exacta pues un mismo volcán puede presentar una mezcla de estructuras, así como modificar sus tipos de erupciones a lo largo del tiempo:

  • Conos de escorias. Son los más sencillos, con la figura cónica de volcán que cualquiera imagina. Suelen ser pequeños y muchas veces están asociados a otros mayores. No suelen ser famosos porque sus erupciones son tranquilas y no ocasionan grandes daños ni víctimas. Si las lavas son viscosas suelen tener erupciones estrombolianas (las veremos más adelante).
  • Estratovolcanes o compuestos. Son grandes y fácilmente superan los 2500 metros de altura y 1000 km2 de superficie. Tienen forma cónica con un cráter central y se forman por la acumulación de rocas, cenizas, escoria y demás materiales procedentes de sus sucesivas erupciones y que se van depositando en capas. Suelen hacer erupción de forma explosiva pues su lava es viscosa y tiende a taponar el cráter ocasionando que aumente la presión de los gases. Se localizan en las zonas de subducción. Ejemplos, el monte Fuji, el Santa Helena, el Popocatepetl, el Krakatoa, el monte Agung, el Teide…
  • Volcanes en Escudo. También alcanzan grandes dimensiones, pero son de pendiente suave porque se forman a partir de lavas fluidas basálticas que no se pueden acumular en lugares empinados. Surgen de una chimenea principal o de varias fisuras del mismo volcán. Se dan tanto en puntos calientes como en la dorsal atlántica. Los más conocidos son volcanes hawaianos (Mauna Loa, Kilauea, Mauna Kea), también hay en Islandia y en las islas Galápagos.
  • Domos de lava. De estructura más pequeña y pendiente muy pronunciada. Son bastante impredecibles pues son flujos de lava tan espesa que no pueden fluir desde las chimeneas. Se forman en el exterior de los volcanes y adquieren formas caprichosas (agujas, pétalos, magdalenas, espinas) que pueden alcanzar varios cientos de metros. Crecen en las laderas de los grandes volcanes, incluso dentro del cráter llegando a taponarlo y provocando erupciones explosivas.
  • Calderas. Aparecen como resultado de grandes erupciones, cuando el edificio volcánico se colapsa y la parte central se derrumba dejando un gran cráter (más de 1 km de diámetro). No siempre están asociadas a erupciones explosivas, también se forman en volcanes de lava fluida como, por ejemplo, la caldera del Halemaumau en el Kialuea. Algunas muy conocidas son las Cañadas del Teide en Tenerife, la Caldera de Taburiente en La Palma, el volcán Nyiragongo en Tanzania, la caldera Campos Flégreos en el noroeste Nápoles (tiene un diámetro entre 12 y 14 km, aunque casi toda la superficie está bajo el mar y aún tiene 24 bocas volcánicas con una cierta actividad), la de Yellowstone en el noroeste de Wyoming (55 km x 75 km). Por cierto, los lagos que se forman en calderas inactivas se denominan maars o lagos de cráter.
volcanes

Ahora le echaremos un vistazo a los tipos de erupciones, que se clasifican según la temperatura, composición, viscosidad y elementos disueltos en el magma. Normalmente toman un nombre derivado de el del volcán que erupcionó con esas características.

  • Hawaiana. Lavas bastante fluidas y erupciones sin gases explosivos. La lava desborda el cráter y se deslizan con suavidad por las laderas alcanzando grandes distancias. Crean volcanes de pendientes suaves. Algunos residuos de lava son arrastrados por el viento formando hilos cristalinos (llamados cabellos de la dios Pele, la diosa del fuego). El más famoso es el Kilauea.
  • Estromboliana (o mixta). Toma su nombre del volcán Estrómboli (en las islas Eolias, al norte de Sicilia). En ellos hay alternancia de los materiales durante la erupción, formándose un cono de lavas fluidas y materiales sólidos. Las lavas son fluidas, pero desprenden gases abundantes y violentos, con lanzamientos de bombas, lapilli y escoria. No suelen producir cenizas. Si la lava desborda el cráter, de desliza con facilidad por las laderas, pero no alcanzan grandes distancias.
  • Vulcaniana. Deriva del volcán Vulcano en la isla Lipari (otra de las islas eólicas). Desprenden muchos gases, la lava es poco fluida y se solidifica rápidamente. Los gases rompen la superficie de la lava volviéndola áspera, rugosa e irregular (lava tipo Aa). Forma conos de pendiente muy inclinada.
  • Pliniana (o vesubiana). Plinio el Joven escribió sobre la erupción del Vesubio del año 79 y de ahí toma su nombre este tipo de volcanes. La presión de los gases es enorme, ocasionando grandes explosiones que originan flujos piroclásticos tan rápidos y letales que arrasan ciudades en un breve periodo de tiempo (como ocurrió en Pompeya y Herculano). Suelen alternar erupciones de coladas de lava y otras de piroclastos que van formando capas al enfriarse, es por esto por lo que forman los estratovolcanes que anteriormente hemos visto. Como pasa en el Teide, el Popocatépetl o el Fujiyama.
  • Peleana. De todos los volcanes de las Antillas destaca el Mont Pelée en Martinica, que destruyó su capital en 1902. De lavas extraordinariamente viscosas que se solidifican con gran rapidez, formando pitones (agujas); la presión de los gases hacen explotar la aguja o destruyen la parte superior de la ladera.
  • Freatomagmática (o surtseyana). Suele ocurrir en volcanes submarinos que se encuentran en aguas superficiales y presentan un lago en su interior o incluso forman atolones. Sus explosiones son muy violentas pues a la energía de volcán se suma la del vapor de agua repentinamente calentado. No presentan emisiones de lava ni de rocas. Ha habido erupciones de este tipo en el Kilauea, el Krakatoa y la isla de Surtsey (sur de Islandia).
  • Erupciones submarinas. Se producen en el fondo oceánico y pueden llegar a originar islas (como las Canarias o las Cícladas en Grecia). No suelen tener una larga duración.
  • Erupciones fisurales. Se originan, evidentemente, en fisuras de la corteza terrestre que miden entre pocos metros hasta decenas de kilómetros. De lavas fluidas, suelen originar mesetas de gran superficie llamadas traps, como la meseta del Decán en India.

Y ya estoy acabando en esta ocasión. Por supuesto que no todo está contado y que queda mucho más; por ejemplo, los volcanes en otros planetas incluyendo los criovolcanes o quizás me entretenga en narrar las historias de todos esos volcanes famosos, que lo son y nunca por buenas razones sino por las catástrofes que ocasionaron con sus erupciones. Porque actualmente en nuestro planeta hay 1350 volcanes potencialmente activos, aunque sólo un tercio de ellos han erupcionado durante la historia registrada. En España además de las islas Canarias tenemos otras zonas volcánicas -pequeñas e inactivas-: Cabo de Gata en Almería, la Garrotxa en Girona; Campos de Calatrava, en Ciudad Real, Cofrentes en Valencia, o las islas Columbretes en Castellón, entre otros. Por cierto, el volcán más reciente que hemos tenido en erupción (el Cumbre Vieja, en septiembre de 2021) alternó fases estrombolianas y hawaianas; por eso las coladas a veces avanzaban medio metro en días y de pronto en horas progresaban cien metros y el primer campo de lava que se formó era de tipo malpaís, de lava fragmentada y rápido enfriamiento.

Cierro el artículo con una anécdota. En un país con tanta actividad volcánica como es Japón, existen ciertas áreas donde existe un parte diario de actividad volcánica, igual que aquí tenemos el parte meteorológico. Japón es así.

Y tened por seguro que los volcanes existirán incluso cuando nuestra especie se haya extinguido, incluso sobrevivirían al mismísimo Sol. Sólo desaparecerían si el planeta perdiese todo su calor y parece ser que físicamente no es muy posible ni probable.

Nos vemos el mes que viene, a ver qué se me ocurre para entreteneros. Gracias por estar ahí.

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© Carmela Pérez Nuñez

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