Aire sostenido
Algo aparece sin terminar de fijarse. La forma se sostiene apenas, como si dudara de sí misma, y en esa duda empieza a deshacerse. No llega a caer ni a permanecer: queda suspendida en un equilibrio frágil, sostenida por el aire que la rodea.
El gesto no se impone, se retira. Se expande y se pierde, dejando un rastro leve, casi imperceptible. Hay un peso que no se resuelve, una presencia que no se afirma del todo.
Todo ocurre en ese intervalo, donde la materia parece escuchar su propia desaparición.

de la serie Peso en el aire
Óleo sobre lienzo, 100 × 70 cm
María Ángeles Espílez Murciano

