Amor y poesía (VI): Amor beligerante

Los poetas, como exégetas del alma y traductores de los sentimientos o glosadores del espíritu humano, filtran a través de sus textos las sensaciones que produce, en el espíritu humano, el amor. Sus poemas son espejos donde los lectores nos miramos para vernos reflejados e intentar comprender cómo somos –seres vivos complicadísimos–, cómo reaccionamos, cómo vivimos, cómo amamos y cómo luchamos por el amor. La guerra y las batallas son recursos comparativos que podemos ver empleados con frecuencia en la lírica amorosa.

El primer poema que presento como modelo de esta poética pseudobélica es un conocido canto de Miguel Hernández al amor y contra la guerra. Años más tarde de la publicación de estas tres tristes estrofas, el estadounidense Gershon Legman pronunciaría por primera vez, en 1963, (según él, en una conferencia en la Universidad de Ohio) la también famosa frase “Haz el amor, no la guerra”, una sentencia breve y doctrinal que resume, sin la gracia ni el “ángel poético” imprescindibles, los versos de Hernández:


Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes. 1En Poesías de amor. Miguel Hernández. Ed. Alianza-Alfaguara. Madrid, 1979  

Miguel Hernández


En el siguiente texto, Antonio Manilla, poeta leonés, nos plantea cómo afrontar la “incruenta batalla” del amor para que “la victoria” sea propicia:


Remedia amoris

No hay nada que asegure la victoria:
otros, antes que tú, lo comprobaron.
Confiaron al espíritu o la apariencia
la suerte de su vida, y fue vencida:
no era roca su ser, ni débiles las formas
contra las que emprendieron un combate
que ya estaba perdido de antemano
fiándolo todo al inconstante músculo.
Hay otras leyes en la guerra,
pero en las lides del amor
vence quien nada teme, aquel que nada ansía
Así, has de ir sin armas,
desprovisto de ti,
no presentar batalla. 2En Broza. Antonio Manilla. Ed. Pre-textos. Valencia, 2013.

Antonio Manilla


Si desea consultar los anteriores capítulos de Amor y poesía, puede leerlos en los siguientes enlaces:

– Amor y poesía (I): Introducción
– Amor y poesía (II): Amor paradójico
– Amor y poesía (III): Amor declarado
– Amor y poesía (IV): Amor ilimitado
– Amor y poesía (V): Amor engañado


© José Luís Pérez Fuente