Amor y poesía (XVII): Amor total

El amor es la expresión trascendental del alma, del espíritu del hombre; un desafío a lo racional para caminar sonámbulo por el borde de la vida, sabiendo que a veces se puede caer al vacío. Consiste, en muchas ocasiones, en olvidarse de uno mismo para dedicarse «en cuerpo y alma» al otro. Es la entrega total a un tú que es más que yo. Pero puede llegar a ser locura o una transgresión, como hemos podido comprobar en capítulos anteriores. Y, líricamente, tenemos tantos ejemplos de amor que se podría crear un voluminoso tratado. La selección presentada hasta ahora incluye más de treinta poemas…

Acabo esta serie de artículos citando de nuevo a D. Vicente Aleixandre cuando habla, –en su discurso de entrada a La Real Academia de la Lengua­– de la vida, de la poesía, del hombre y del poeta:

Por eso sentimos tantas veces, y tenemos que sentir, como que tentamos, y estamos tentando, a través de la poesía del poeta algo de la carne mortal del hombre. Y espiamos, aun sin quererlo, aun sin pensar en ello, el latido humano que la ha hecho posible; y en este poder de comunicación está el secreto de la poesía, que, cada vez estamos más seguros de ello, no consiste tanto en ofrecer belleza cuanto en alcanzar propagación, comunicación profunda del alma de los hombres. 1Vida del poeta: el amor y la poesía. Discurso leído ante la Real Academia Española el día 22 de enero de 1950 en su recepción pública por el Excmo. Sr. D. Vicente Aleixandre.

Y como poema final, transcribo la letra de una de las mejores canciones de amor en español –según mi opinión–: se trata de “Yolanda”, y es un homenaje póstumo a Pablo Milanés, muerto recientemente.

Yolanda

Esto no puede ser no más que una canción;
quisiera fuera una declaración de amor,
romántica, sin reparar en formas tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales.
Te amo,
te amo,
eternamente te amo.


Si me faltaras, no voy a morirme;
si he de morir, quiero que sea contigo.
Mi soledad se siente acompañada,
por eso a veces sé que necesito
tu mano,
tu mano,
eternamente tu mano.


Cuando te vi. sabía que era cierto
este temor de hallarme descubierto.
Tú me desnudas con siete razones,
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores,
de amores,
eternamente de amores.


Si alguna vez me siento derrotado,
renuncio a ver el sol cada mañana;
rezando el credo que me has enseñado,
miro tu cara y digo en la ventana:
Yolanda,
Yolanda,
eternamente, Yolanda.


Si desea consultar los anteriores capítulos de Amor y poesía, puede leerlos en los siguientes enlaces:

– Amor y poesía (I): Introducción
– Amor y poesía (II): Amor paradójico
– Amor y poesía (III): Amor declarado
– Amor y poesía (IV): Amor ilimitado
– Amor y poesía (V): Amor engañado
– Amor y poesía (VI): Amor beligerante
– Amor y poesía (VII): Amor y naturaleza
– Amor y poesía (VIII): Amor sin edad
– Amor y poesía (IX): Amor naciente
– Amor y poesía (X): Amor y vino
– Amor y poesía (XI): Amor ausente
– Amor y poesía (XII): Amor y desamor
– Amor y poesía (XIII): Amor y odio
– Amor y poesía (XIV): Amor familiar
– Amor y poesía (XV): Amor «propio»
– Amor y poesía (XVI): Amor y escepticismo


© José Luís Pérez Fuente

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