Carteles luminosos (II): El cruce de Shibuya

Si en la anterior entrega visitamos Times Square, esta vez les invito al país del sol naciente, para ser más exactos nos vamos a desplazar al centro de Tokio. Para ello usaremos el JR Pass en la línea JR Yamanote para llegar a la estación de Shibuya y tomaremos la salida de Hachiko.

Bienvenido al cruce de Shibuya, donde tres mil personas pueden atravesarlo al mismo tiempo, durante los cuarenta y siete segundos que permanece abierto para los peatones, y se calcula que alrededor de un millón pasan por él a diario. Cruzarlo se ha convertido en una atracción turística, pero ver las pantallas de publicidad y carteles luminosos, junto al bullicio y gentío, es toda una experiencia que el viajero no olvidará.


La historia de Hachiko es la historia de Shibuya

Hachiko, en Shibuya, Tokio

Japón es un país muy especial que no deja indiferente al viajero que se acerca a conocerlo y a contemplarlo. La belleza de sus paisajes y la exquisita educación de sus gentes hacen que el extranjero se sienta cómodo. Pero sí hay algo, en lo que todo el mundo que ha viajado a Japón coincide, es en percatarse de esa manera tan especial que tienen de combinar lo antiguo, las tradiciones con aquello más innovador. Es algo que les caracteriza y que también puede sentirse en Shibuya.

Shibuya era un pueblo en 1889 y antes de convertirse en uno de los veintitrés barrios de la gran metrópoli que es Tokio, ocurrió un hecho que quedó impregnado en la historia de Shibuya para siempre. Se trata de la historia de Hachiko, un perro de raza Akita que, entre 1923 y 1935, estuvo yendo a diario a esperar a su dueño, el profesor Hidesaburo Ueno, a la salida de la estación de Shibuya. Esta historia no tendría mayor relevancia, pero lo verdaderamente sorprendente es que siguió yendo cada día a la estación, a pesar de que el profesor murió en 1925. Hachiko falleció el 8 de marzo de 1935 y no faltó ni un sólo día a su cita, esperando a su dueño que ya no volvió.

Esta fidelidad todavía es recordada en Japón, y por ello Hachiko cuenta con una estatua de bronce en Shibuya y además es el nombre de la salida número 8 de la estación de Shibuya, más conocida como «Hachiko Exit».

Shibuya en la salida del metro

En el barrio tokiota con los carteles luminosos al más puro estilo futurista, pervive el corazón de Hachiko. Otra vez, lo antiguo y lo innovador se abrazan en Japón.

Seguro que el lector recordará que esta historia de amor y fidelidad fue interpretada por Richard Gere en 2009, “Siempre a tu lado, Hachiko”. Una versión americana de la cinta japonesa de 1987.


El cruce

El distrito de Shibuya es uno de los preferidos por los jóvenes japoneses debido a sus múltiples centros comerciales, tiendas de moda, pubs y discotecas. Repleto de carteles luminosos y pantallas led que asemejan esta zona de Tokio a la neoyorquina Times Square.

Carteles en Shibuya

Y al igual que ocurría en Times Square, el hecho de que Shibuya, sea el cruce de peatones más transitado del mundo, lo convierte en un lugar idóneo para albergar la publicidad que será vista por todos esos viandantes.

Como siempre hablamos de cifras millonarias. Por ejemplo, la farmacéutica Hitamitsu paga u$s 4,6 millones al año para estar ahí.

También las empresas tecnológicas han visto la potencialidad de este distrito. Motivo por el cual, desde finales de los años noventa, Shibuya se ha convertido en uno de los centros tecnológicos de Tokio y numerosas empresas de ese sector se han asentado en la zona.

Cruce de Shibuya

En el cruce de Shibuya, existe una intersección donde confluyen varias carreteras que ponen sus semáforos en rojo al mismo tiempo para que los peatones puedan pasar de un lado a otro del cruce en cualquier sentido, abarrotando de personas toda la calzada.

Es toda una vivencia caminar por este cruce. Le recomiendo al lector que si algún día se acerca a Shibuya no deje de tener esta experiencia.

Es curioso que a pesar de estar hablando de miles de personas que caminan a la vez, unas frente a otras, no hay ni un solo empujón, ni siquiera nadie toca o roza a alguien. La educación japonesa no lo permitiría.

Eso sí, los edificios que rodean el cruce tienen numerosas luces y pantallas led. Cada una tiene su propio audio y eso produce una sensación de sobreestimulación y máxime si no estás acostumbrado a este bullicio, lo que puede llegar a resultar un poco abrumador.

Edificios en Shibuya

Proyecto Tokio sin anuncios

Hemos visto que Tokio está repleto de anuncios y luces de neón y eso también tiene su lado negativo. La publicidad tan invasiva provoca un tipo de contaminación acústica y lumínica que es importante resaltar.

Por eso el diseñador francés Nicolas Damiens ha creado un proyecto basado en varios gifs en blanco y negro, que muestran dos imágenes que se suceden. En la primera imagen se ve Shibuya en la actualidad y en la segunda imagen, desaparece la publicidad. Una manera de demostrar lo extraño que se vería Tokio y el cambio que supondría en la urbe.

Shibuya sin anuncios
Uno de los gifs en blanco y negro del diseñador Nicolas Damiens

De cualquier forma, los anuncios de neón de Shibuya ya forman parte de su paisaje urbano. Tanto es así, que ver este barrio desposeído de ellos es como ver otra ciudad.

En el próximo número seguiremos por nuestro viaje a otros lugares con carteles luminosos. Ahora nos toca despedirnos de Shibuya, de Tokio, de la belleza de Japón y de Hachiko.


© Texto e imágenes María Ángeles Espílez Murciano