Cecilienhof, un palacio en la historia de España

Adentrarse en Neuer Garten, en la ciudad alemana de Potsdam, supone reencontrarse con uno de los acontecimientos más importantes y recientes que tuvieron lugar durante el siglo pasado y que, de una u otra manera, afectaron a toda la humanidad.

Ubicado en un idílico paraje y rodeado en su parte norte por el lago Jungfernsee, no es de extrañar que fuera el lugar elegido hace 75 años por los líderes de las potencias vencedoras para resolver la situación provocada tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial.

El Palacio Cecilienhof, construido en el citado parque con arquitectura de estilo Tudor, fue mandado edificar por el Emperador Guillermo II de Alemania y levantado entre 1914 y 1917 como futura residencia de su hijo y heredero, el Príncipe Guillermo de Prusia y su esposa, la Princesa Cecilia de Mecklemburgo-Schwerin, en honor a la cual debe su nombre.

lago Jungfernsee

Los avatares de la historia ocasionaron que, como consecuencia de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, el Príncipe Guillermo se exiliara en Holanda en 1918 junto a su padre provocando que, la Princesa Cecilia y sus cinco hijos, se convirtieran en los únicos moradores del palacio hasta 1945.

En el Palacio Cecilienhof se reunieron, desde el 17 de julio al 2 de agosto de 1945, los jefes de gobierno de las potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial: el Presidente de EE.UU. Harry S. Truman, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética Iósif Stalin y el Primer Ministro inglés Winston Churchill (posteriormente, sustituido por el líder laborista Clement Attlee).

El resultado de las conversaciones de estos líderes quedó plasmado en lo que la historia ha llamado la Conferencia de Postdam. Pasear por el entorno de Neuer Garten y visitar el Palacio Cecilienhof representa conocer en primera persona las estancias, salas de reuniones y todo el mobiliario de esa época que utilizaron los líderes que, durante 17 días, decidieron cuál sería el nuevo orden mundial.

Conferencia de Postdam.

Las consecuencias de estas decisiones, directa o indirectamente, fueron clave en el devenir de los siguientes años en cuanto al orden geopolítico y económico mundial que allí se decidió. Una de las más transcendentales fue la decisión por parte del gobierno soviético de construir el llamado “Muro de la vergüenza» (1961-1989). Asímismo, fue el comienzo de la “Guerra Fría” entre los países del Este y países del Oeste.

Mucho se ha escrito y comentado acerca de lo que, durante esos días, se discutió en las reuniones que los líderes políticos, junto a sus asesores, mantuvieron en este palacio expresamente remodelado para tal evento. Mi intención en este artículo es, simplemente, dar un poco de visibilidad a lo que se habló y se decidió en esta conferencia acerca de España.

Los datos que aporto han sido extraídos de los documentos oficiales que el Gobierno Británico desclasificó en 1975, treinta años después de la celebración de la Conferencia de Postdam.

El jueves, 19 de julio de 1945, se celebró una reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los tres gobiernos participantes, en los que se confeccionó una relación de los temas a tratar por los Jefes de Estado en el encuentro que se llevaría a cabo ese mismo día a partir de las 5 de la tarde.

En el Punto 4 de dicha agenda figura un apartado que cito textualmente: “Se ha presentado un documento ruso en el que se propone la política que deben adoptar los tres gobiernos de la guerra frente al régimen de Franco”.

Dicho documento representaba las aspiraciones de Stalin de ganarse el apoyo de los aliados occidentales para conseguir derrocar el régimen establecido en España por el general Franco.

El desarrollo de este punto queda reflejado en las conversaciones que mantuvieron los tres líderes políticos (el Presidente Truman, el Primer Ministro Churchill y el líder soviético Stalin) ese mismo día y que figura dentro de la llamada “Tercera Reunión Plenaria. Jueves, 19 Julio 1945, 5 P.M.”

Tercera Reunión Plenaria. Jueves, 19 Julio 1945, 5 P.M

Dado que la traducción íntegra del acta de la reunión resultaría demasiado extensa, me limitaré a hacer un extracto de lo que en ella se habló, intentando mantener en todo momento el fondo de lo allí tratado:

– Stalin: Las propuestas soviéticas ya han sido presentadas y no tengo nada más que añadir.

– Churchill: España no es una democracia de acuerdo con las ideas británicas sobre ese tema.

– Churchill: Veo algunas dificultades en la propuesta de Stalin. En particular, en el primer párrafo sobre la ruptura de todas las relaciones con la España de Franco, estoy en contra del uso de la fuerza y de interferir contra los países que tienen un régimen diferente a menos que nos molesten. La organización mundial que acaba de acordarse en San Francisco tiene una disposición contra la interferencia en los asuntos internos. Mientras se preparan para ratificar la carta redactada en San Francisco (creación de la Carta de las Naciones Unidas, 26 de junio de 1945), sería incoherente recurrir a una acción que estaría prohibida en virtud de ella.

– Truman: No tengo simpatía por Franco. No tengo ningún deseo de participar en el inicio de otra guerra civil en España. Ya ha habido suficientes guerras en Europa. Estaría feliz de reconocer a otro gobierno en España pero pienso que ellos mismos deberían resolver esa cuestión.

– Stalin: El régimen español había sido impuesto por Hitler y Mussolini. Desearía que los propios españoles supieran que los tres gobiernos se habían puesto en pie al lado de las fuerzas democráticas.

– Churchill: Gran Bretaña mantiene valiosas relaciones comerciales con España y no querría que se detuviera este comercio. Entiendo plenamente el sentimiento del Mariscal Stalin.

– Stalin: Lo importante es el peligro en Europa. Esto debe ser recordado. Deberían tomarse algunas medidas. Incluso, si la ruptura de las relaciones diplomáticas es demasiado grave, considero que los Ministros de Asuntos Exteriores deberían analizar si se podría acordar una declaración más leve.

– Truman: Estoy de acuerdo.

– Churchill: Me opongo. El asunto debería resolverse en la reunión de los Jefes de Gobierno.

– Stalin: El tema será resuelto por nosotros pero los Ministros de Asuntos Exteriores deberían elaborar un estudio preliminar.

– Churchill: No creo que esto sea aconsejable. Es una cuestión de principios.

– Stalin: No se trata de un asunto interno. El régimen de Franco es una amenaza para todos.

– Churchill: Cualquiera podría decir esto sobre otro país.

– Stalin: Ningún otro país de Europa tiene un régimen de este tipo.

– Churchill: Portugal podría ser acusado de estar bajo una dictadura.

– Stalin: No importa la dictadura. El régimen en Portugal fue el resultado de acontecimientos internos, mientras que el de Franco fue consecuencia de la intervención de Hitler y Mussolini.

– Churchill: Ningún gobierno en el que yo participe deberá interferir en los asuntos internos de otros estados.

– Truman: Me gustaría pasar el tema a los Ministros de Asuntos Exteriores para ver si se puede llegar a un acuerdo.

– Stalin: Propongo una breve declaración sobre la situación en España en la que se aclare a la opinión pública que el pueblo español goza de nuestra simpatía.

– Churchill: No estoy de acuerdo con ninguna declaración sobre España (manifestando que el Presidente Truman tampoco estaba de acuerdo).

– Truman: No parece haber ninguna posibilidad de llegar a un acuerdo en este momento. Sugiero que se vuelva a analizar la situación de España en una reunión posterior.

– Stalin: Insisto en remitir el tema a los Ministros de Asuntos Exteriores.

– Churchill: No estoy de acuerdo. Propongo que esta alternativa se ignore por el momento.

– Truman: Podemos volver a esta cuestión en cualquier momento.

– Stalin: Estoy de acuerdo.

Finalmente, fue el Secretario de Estado norteamericano, James F. Byrnes, quien redactó la propuesta de prohibir el ingreso de España en la ONU mientras se mantuviera el régimen de Franco en el poder. Este texto fue aceptado por los tres líderes políticos.

Como resultado de todas las reuniones mantenidas, el 2 de agosto de 1945 se firmó el Convenio de Postdam, donde se recogen los acuerdos y decisiones tomadas en la citada conferencia.

Con relación a España, cito textualmente lo expresado en el último párrafo del Capitulo X. Sobre celebración de los tratados de paz y admisión a la Organización de las Naciones Unidas.

“Los tres gobiernos, sin embargo, se sienten obligados a poner de manifiesto que, por su parte, no favorecerán ninguna solicitud de ingreso del actual gobierno español, el cual, habiéndose fundado con la ayuda de los poderes del Eje, no posee en virtud de su origen, su naturaleza, su historial y su estrecha asociación con los Estados agresores, las cualidades necesarias para justificar dicho ingreso.”

Analizados los textos de “Los Tres Grandes” expuestos anteriormente, así como el comunicado dedicado a España en el Capítulo X del Convenio de Postdam, se desprende que los tres líderes deseaban un cambio de gobierno en España, pero no estaban de acuerdo en la manera de conseguirlo. Tanto Truman como Churchill temían que, si había un nuevo conflicto en España, el resultado podría ser un gobierno comunista, lo cual no les favorecería.

Como curiosidad, según figura en las actas de la conferencia, también participaron el Secretario de estado norteamericano James F. Byrnes, el Ministro de Asuntos Exteriores británico Anthony Eden y el Comisario de Exteriores soviético Viacheslav Mólotov. Los nombres de estos políticos se pueden apreciar en la foto inferior que permanece expuesta en el Palacio Cecilienhof.

Nombres de políticos en el Palacio Cecilienhof

Con el paso de los años, la posición de las grandes potencias acerca de España fue cambiando. Tanto por intereses de unos como de otros, Stalin no consiguió su objetivo inicial de derrocar el régimen de Franco. Inglaterra y EE.UU. rompieron relaciones diplomáticas con España, aunque los ingleses continuaron manteniendo sus intereses comerciales con España y los americanos negociaron la instalación de bases en territorio español.

© Enrique Moreno