Celebraciones del año nuevo en diferentes culturas

En Chile, nuestro país, la llegada de un nuevo año se celebra con cena familiares, juegos artificiales y muchas cábalas para atraer la buena suerte del Nuevo Año. Entre estas; comer lentejas “sin aliños”, dar vueltas a la manzana con una maleta para viajar, poner un billete dentro del zapato derecho, usar ropa interior amarilla que debe ser regalada, combinando tradiciones universales con ritos locales para la abundancia y prosperidad. De nuestra madre patria heredamos la cábala de comer doce uvas pidiendo un deseo por cada una. Otras limpiar la casa profundamente de dentro hacia afuera para eliminar malas energías y luego abrir todas puertas y ventanas para dar la bienvenida al nuevo ciclo.

En nuestro país tenemos otra celebración, como el Wetripantru Año Nuevo mapuche que significa nueva salida del sol o nuevo ciclo del año. Representa la renovación de la vida, el inicio de un nuevo periodo para la naturaleza y las personas que se celebra con varios rituales:

– Vigilia nocturna la noche anterior, las familias y comunidades, se reúnen alrededor del fogón para compartir relatos, cantos y se reflexiona sobre el ciclo que termina.

– Un baño ritual que se realiza al amanecer en ríos, vertientes o el mar. Este acto simboliza la purificación del cuerpo y el espíritu para comenzar el nuevo ciclo.

– A la salida al sol, se le da la bienvenida al Antu (sol) agradeciendo la energía que regresa y permite el renacer de la naturaleza.

– Comida y encuentro comunitario se comparten alimentos tradicionales como: muday, catutos, sopaipillas, carne y productos de la tierra.

– Juegos música y danza con instrumentos tradicionales como el cultrún

Ceremonias espirituales: se realizan rogativas (Nguillatún) guiadas por autoridades tradicionales como la Machi o el Lonco, pidiendo equilibrio, salud y buenas cosechas. Inspirada en estas ceremonias Plasmé con óleo sobre tela un Nguillatún donde se puede apreciar a una Machi preparando alimentos mapuches mujeres tocando el kultrun para ahuyentar malos espíritus y hombres bailando a los dioses para que el Nuevo Año sea favorable.

CECILIA BYRNE “NGUILLATUN”, óleo sobre tela, 50X60,1988
CECILIA BYRNE “NGUILLATUN”, óleo sobre tela, 50X60,1988

En otros países existen diferencias en cuanto a las celebraciones de nuevo año, es asi como:

La mayor parte de los países occidentales utilizan el calendario Gregorian en el que se celebra el 1 de enero como inicio del Año Nuevo, mientras que algunos utilizan calendarios propios: lunares, solares, lunisolares o basados en tradiciones antiguas.

 El año nuevo chino, también llamado festival de la primavera, es la celebración más importante del calendario tradicional chino. Marcan el inicio del Nuevo Año lunar y simboliza la renovación, esperanza y buena fortuna.

Se celebra entre fines de enero y mediados de febrero, según la luna nueva y da comienzo a quince días de festejos que culminan con el festival de los faroles. Es un tiempo para dejar atrás lo viejo y dar la bienvenida a lo nuevo: la salud, la prosperidad, la armonía familiar y la buena suerte. Cada año está regido por uno de los animales del zodiaco chino (rata, buey, tigre, conejo, dragón, etc…), que influye simbólicamente en el carácter del año. Dentro de las principales tradiciones tenemos:

– Limpieza del hogar antes de la celebración para expulsar la mala suerte.

– Decoraciones rojas (faroles, sobres, papeles con deseos) ya que el rojo simboliza protección y felicidad.

– Reuniones familiares, especialmente una gran cena en la víspera.

– Sobres rojos (hongbao) con dinero que los mayores regalan a los niños y jóvenes como deseos de prosperidad.

– Danza del dragón y del león acompañados de tambores y fuegos artificiales para ahuyentar malos espíritus.

– Comida tradicional donde cada plato tiene su significado: jiaozi (empanadillas) riqueza y abundancia, pescado que simboliza prosperidad, fideos largos (larga vida).

Un nuevo comienzo: más que una fiesta el Año Nuevo chino es un momento profundamente espiritual y familiar, donde se honra a los antepasados, se fortalecen los lazos afectivos y se formulan deseos para el año que comienza.

Rosh Hashana Año Nuevo judío:  marca el inicio de un nuevo ciclo espiritual, más que una celebración festiva en el sentido tradicional es un tiempo de reflexión, balance y renovación interior. Según la tradición judía, en estos días Dios juzga a la humanidad, y cada persona revisa sus actos del año que terminan, para comenzar el nuevo con mejores intenciones. Se celebra en el mes hebreo de TISHREI, generalmente entre septiembre y octubre y dura dos días. se celebra en septiembre en el calendario lunar, lo que significa Rosh Hashana cabeza del año y marca el inicio de los diez días de arrepentimiento, que culminan en Yom kipur o día del perdón, es un momento para mirar la vida con honestidad y comenzar de nuevo, se celebra en la sinagoga con el sonido del shofar o cuerno de carnero cuyo sonido llama a la conciencia y el despertar espiritual se recitan oraciones, se leen textos sagrados y se saluda con la frase shana tova.

Símbolos y tradiciones:

. Manzana con miel deseo de un año dulce.

. Granada simboliza abundancia y buenas acciones.

. Pan jalá   redondo representa el ciclo continuo de la vida.

En Etiopía se celebra en septiembre u octubre del calendario hebreo lunisolar Nkutatash en los días 11 o 12 si es que el año anterior fue bisiesto de septiembre del calendario etíope que tiene trece meses. Marca el inicio de la primavera Enkutatash significa regalo de joyas, que rememoran el regreso de la reina de Saba tras visitar al rey Salomón en que fue recibida entre obsequios y festejos. Se celebra con misas en la iglesia ortodoxa etíope los niñas y niños visten ropa blanca para ir a cantar de casa en casa, ofrecer flores y buenos deseos. Se decoran los hogares con flores amarillas llamadas meskel, se comparten comidas típicas y platos tradicionales. Es una celebración que no busca el ruido ni los fuegos artificiales, sino el renacer, la gratitud y la esperanza, muy en sintonía con los ciclos de la naturaleza.  

En mi familia es de costumbre reunirnos en una cena familiar y guardar silencio como un acto de recogimiento, finalizando la despedida del año “viejo” recibimos al nuevo año disfrutando unos espectaculares fuegos artificiales que destellan frente a mi balcón, aunque me gustaría que fueran más solemnes, con una introspección de las acciones realizadas dentro del año que culmina. Idealmente acompañados de familia amigos con quienes compartir una comida especial, con alegría, respeto y esperanza y con buenos propósitos.


© Texto e imagen: Cecilia Byrne