Completando la Navidad

Pasa la Nochebuena, pasa el día de Navidad, y san Esteban, y la Nochevieja y ya en el nuevo año, comenzamos a notar que las fiestas se están acabando, que nos encaminamos inevitablemente hacia el Día de Reyes, el 6 de enero. Y lo mismo que los Magos de Oriente llevaron regalos a Jesús también los traen a nuestras casas; cierto que en las últimas décadas tienen una feroz competencia con el anglosajón Papa Noel -sobre todo- o el europeo San Nicolás, pero pueden estar tranquilos, aún conservan su espacio en nuestra cultura, ya veremos qué ocurrirá en tiempos futuros, pero creo que no hay peligro, siempre habrá lugar para todos los tipos de magia.

Y una de las costumbres más tradicional y específica de este seis de enero es que el roscón de Reyes esté presente en nuestras mesas. Él es el protagonista de este artículo y vamos a intentar descubrir todos sus secretos y curiosidades.

Consiste en un dulce tipo brioche, con forma redonda u ovalada, adornado con trozos de fruta confitada (también escarchada o cristalizada) de diferentes colores gracias al uso de colorantes y que hacen referencias a las joyas que recibió como regalo el niño Jesús. La verde suele ser calabaza o melón, la roja normalmente es cereza o tal vez sandía y la de color naranja, evidentemente, es naranja confitada3. Pueden ir rellenos de mazapán o cabello de ángel y desde el último tercio del siglo pasado también de nata, crema, chocolate, trufa o moka. Suelen tener figuras (de cerámica o plástico, que no contaminan la preparación) en su interior, actualmente un haba y un rey, pero esto ha variado mucho a lo largo de la historia.

Porque a pesar de que el consumo del roscón esté ligado a las navidades, su origen no se remonta a los comienzos del cristianismo (aunque alguna leyenda bastante inverosímil achaca la primera elaboración a la virgen María como agasajo a los Reyes) sino a algunos siglos posteriores y su enraizamiento en España tiene alrededor de 200 años de tradición e incluso menos. Pero todo esto lo iremos viendo poco a poco, que así me gusta contar las historias.

A pesar de que algunas teorías actuales quieren asociar a los roscones como complemento gastronómicos de las coronas de adviento, lo cierto es que estas adquieren popularidad a partir de la mitad del siglo XIX y vinculadas al cristianismo (no siempre católico) del centro y norte de Europa. Demasiado tarde para ser los comienzos de nuestro dulce protagonista.

De hecho, nuestra tradición se basa en las Saturnales romanas (siglo II a.C.) En aquella época, a mediados de diciembre se iniciaban las fiestas en honor del dios Saturno (dios de la agricultura y de las cosechas), para celebrar el solsticio de invierno a partir del cual los días se iban haciendo más largos. En esos días se habían terminado las labores agrícolas y los esclavos y plebeyos no tenían trabajo, disfrutando de fiestas y descanso; en esos festejos solían hacer unas tortas con miel a las que añadían dátiles, frutos secos e higos. Con el paso de los años se convirtió en el postre más popular de la coloquialmente llamada fiesta de los esclavos. Alrededor del siglo III d.C. se introdujo un haba, que por aquel entonces era un símbolo de suerte y fertilidad, de tal manera que a quien la encontrase en la porción de torta que le tocaba se le auguraba prosperidad para todo el año.

romanos comiendo

En el año 380 el emperador Teodosio establece que el cristianismo sea la religión oficial del imperio romano y con ello elimina todas las celebraciones paganas celebradas hasta entonces, pero la torta con el haba continuó como una tradición en algunos lugares. Hacia el año 1000 hay reseñas de que en ciertas zonas de Francia existía una celebración de carácter caritativo, donde se elegía al Rey del Haba; se repartían bollos entre los niños más pobres de la ciudad y a quien encontraba el haba se le hacía regalos, donativos y se le rendían honores. La fiesta tuvo tanta popularidad que fue adoptada como celebración familiar. En España hacia el siglo XII/XIII hay referencias de la existencia del Rey del Haba en Navarra (según Julio Caro Baroja) y el poeta andalusí Ben Quzman describe una torta de año nuevo que contenía una moneda.

Mientras tanto en el sur de Francia se elaboraba el Gâteau des rois (o Couronne des rois, Royaume des rois y Coque des rois) que es similar a nuestro roscón, mientras que en el norte del país y Bélgica se prefería la galette des Rois (hojaldre compacto, relleno con una crema de almendras molidas, mantequilla, yemas de huevo y azúcar); con el paso de los años esta última se ha impuesto en los gustos de los franceses al gâteau. Podríamos decir que la historia y evolución de este dulce quedan paradas hasta llegar al siglo XVIII, cuando un cocinero al servicio del pequeño rey francés Luís XV se le ocurre introducir una moneda de oro (pulsera, anillo o collar según las versiones, incluso incrustados de ricas joyas como diamantes y esmeraldas) en el roscón, convirtiéndose en un valor simbólico superior al real y la pobre haba descendió de categoría y prestigio, siendo rápidamente adoptada por toda la aristocracia francesa y del resto de Europa.

A España llegó de la mano del rey Felipe V, el primer Borbón y nieto de Luís XIV. Como buen aristócrata de origen francés trajo a nuestro país las costumbres de ocio, moda y gastronomía de Francia. Gustaba de celebrar la Epifanía comiendo el dulce típico gâteau des rois, pero el resto de la población que no pertenecía a la nobleza ignoró a dicho pastel, al haba y a la moneda hasta bien entrado el siglo XIX. El día de Reyes se solía tomar una especie de flan de compota de manzanas y huevos (dulce de Reyes Magos) u otros postres, dependiendo de la zona.

Fue a mediados del siglo XIX cuando las clases más pudientes no pudieron resistirse a copiar esas costumbres extranjeras que se veían tan divertidas y que invitaban a un cierto desmadre. Se sabe que una pastelería de Madrid, propiedad de un francés llamado Soulant, ofrecía a sus clientes una torta de Reyes de tradición francesa. Con el paso de los años, la pastelería y los dulces fueron más fáciles de adquirir para el resto de la población y la torta se hizo más popular.

En 1895 se publica la primera receta del roscón, por el escritor y periodista Ángel Muro Goiri, que se contenta con describirlo como pastel, tarta, torta o bollo de buenas dimensiones que lleva en sus entrañas una almendra o cosa así. Atribuye la receta (a base de harina, mantequilla, azúcar, ralladura de limón y huevos) a Élise Dosne, esposa del presidente galo Adolphe Thiers en esa época. Aunque la receta más parecida a la actual del roscón de Reyes se debe a Adolphe Solichon, un repostero francés que vivía en Madrid y que la publicó en El arte culinario en 1901. La definía como una masa de pan dulce, tipo brioche, con mantequilla y aromatizada con azahar, con un agujero central y decorado con calabaza confitada. Por su parte la Marquesa de Parabere (pionera de la literatura culinaria española) incluía la receta de confites de diversos colores.

Todas estas ideas y consejos fueron poco a poco calando en el resto de confiteros, convirtiéndose en el popular postre que conocemos actualmente. Con la llegada del siglo XX la receta se adaptó a presupuestos más humildes y tomó su forma redondeada, aunque sin agujero, ni frutas ni rellenos. Como comenté al principio es partir del último tercio del pasado siglo cuando comienzan a consumirse rellenos, bien mazapán, o cabello de ángel, nata, crema, chocolate, trufa, moca y mermeladas; incluso también el hojaldre tiene su hueco en estas fechas, pero sin llegar a ser la galette des Rois francesa. Las primeras ciudades donde se impuso la moda del roscón fueron Madrid y Sevilla, aunque fueron reposteros catalanes los que volvieron a reintroducir la figura del haba y sustituyeron la moneda por los diferentes tipos de figuritas que conocemos. Actualmente cada región y cada casa mantiene sus propias costumbres, pero las más habituales son que se suele consumir bien la tarde del día 5, el desayuno del día de Reyes o como postre de la comida de ese mismo día, que quien encuentre el haba paga el roscón y quien halle la figurita del rey tendrá suerte el resto del año (aunque pienso que estas dos últimas han quedado bastante obsoletas). En alguna ocasión a algún pastelero se le ha ocurrido introducir dinero en efectivo en algunos de sus roscones, pero ha quedado como mera anécdota o gancho publicitario.

Roscón de reyes

Esta tradición también se ha extendido a otros países. En Portugal podemos encontrar el bolo do rei, bastante similar a nuestro roscón, pero a la masa se le añade pasas y frutos secos (nueces, almendras y piñones) y en lugar de agua de azahar lleva vino de Oporto.

Y en México tenemos a la torta de Reyes, adornada con frutas escarchadas, dulce de membrillo y costrones (unas tiras de masa que al hornearse recuerdan a las galletas de mantequilla). En el interior se colocan varias figuritas que representan al niño Jesús y según la tradición de aquel país, quien encuentra la figurita se compromete a organizar una fiesta para los presentes a base de tamales (especie de empanada de masa de harina de maíz, envuelta en hojas de plátano o de la mazorca del maíz, y cocida al vapor o en el horno) el día de la Candelaria, el 2 de febrero. 

Quiero acabar el artículo con una receta de roscón y otra de galette; esta ultima la hemos probado en casa y a nuestro gusto el relleno sacia en demasía. Quizás es que seamos muy tradicionales, pero preferimos el roscón.


Receta de Galette des Rois (según receta de Directo Al Paladar)

Ingredientes: 2 láminas redondas de hojaldre, 1 huevo entero, 90 gr de azúcar, 1 vaina de vainilla, 2 yemas de huevo, 20 gr de maicena, 100 gr de almendras molidas

Elaboración:

En una pequeña porción de leche diluimos la maicena, con cuidado para que no queden grumos; batimos ligeramente las yemas y las añadimos a la mezcla.

Calentamos el resto de la leche junto al azúcar y la vaina de vainilla. Cuando comience a hervir apartamos un momento del fuego y añadimos la mezcla anterior. Volvemos a hervir, a fuego lento y removiendo constantemente hasta que comience a espesar. Retiramos de la hornilla y añadimos las almendras trituradas, mezclamos bien y dejamos atemperarse la mezcla, tapada con un film transparente.

Mientras, extendemos una lámina de hojaldre en la bandeja del horno sobre papel sulfurizado (papel de horno) y pintamos con huevo el borde (unos 2 cm de grosor). Repartimos homogéneamente la crema ya templada sobre toda la superficie y cubrimos con la otra lámina de hojaldre. Presionamos todo el borde  pintado y con un tenedor sellamos las dos láminas.

Hacemos un agujerito en el centro para que salga el vapor del horneado y pintamos toda la superficie con huevo. Refrigeramos unos 30 minutos. Cuando la saquemos de la nevera, con la ayuda de un cuchillo, dibujamos las figuras que nos apetezca y si hace falta volvemos a pintar con huevo.

Precalentamos el horno a 200º con calor arriba y abajo. Horneamos 10 minutos y bajamos la temperatura a 170º, horneamos hasta que la masa suba y coja color dorado. Sacamos la galette del horno y volvemos a subir este a 200º. Espolvoreamos con azúcar la superficie y horneamos un par de minutos más.

La sacamos sobre una rejilla hasta la hora de consumir. Se puede servir tanto fría como tibia y se puede acompañar con nata semimontada o también con nata ácida, incluso con chocolate caliente.

Receta roscón de reyes

 Receta de Roscón de Reyes (según Bon Viveur)

Ingredientes del Roscón: 170 g de leche tibia, 80 g de azúcar blanco, 1 cucharadita de sal, 2 cucharaditas de agua de azahar, 450 g de harina de fuerza, 7 g de levadura seca de panadero, 2 huevos M, 60 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente

Ingredientes para la decoración: 1 huevo batido, 50 g de azúcar blanco, 1-2 cucharaditas de agua de azahar, 50 g de almendra laminada

  • Mezclamos la leche, el azúcar, la sal y el agua de azahar
  • Mezclamos la harina y la levadura
  • Vertemos la mezcla de leche con la harina
  • Añadimos los huevos
  • Mezclamos todos los ingredientes
  • Añadimos la mantequilla y amasamos 15-20 minutos
  • Pasamos la masa a un bol engrasado lo cubrimos con film transparente y lo dejamos reposar
  • Pasadas 1-2 horas la masa habrá doblado el volumen
  • Desgasificamos la masa y hacemos una bola
  • Formamos el roscón
  • Pasamos el roscón a una bandeja de horno con papel vegetal y  dejamos que la masa suba
  • Lo pintamos con huevo batido y precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo
  • Preparamos el azúcar humedecido
  • Decoramos el roscón y lo horneamos durante 20-25 minutos
  • Dejamos enfriar el roscón en la bandeja
Roscón de reyes

Como última curiosidad y para que tengáis una cierta precaución estética y saludable, 100 gr de roscón de Reyes contiene unos 350 kilocalorías y curiosamente el relleno no aumenta dichas proporciones. Sólo me queda recomendaros que os aseguréis de la calidad del roscón que compréis y deseo que os siente tan bien como el que seguramente me habré comido ya cuando este artículo se publique.


ABC, Bon Viveur, Directo al Paladar, El Confidencial, El Diario Vasco, El Español, El Periódico, Estudia Europafm.com, Hostelería.com, Hostelería en Zamora, La Vanguardia, Madrid en Ruta, Mi plato.es, Muy Interesante, Onda Cero, Principal.cat, Roscón de Reyes.es, Super Más y Más, Sunzets Fruits, Telva, Verema, Vinos de la Mancha, Wikipedia


© Carmela Pérez Nuñez

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies