Contra la mirada distraída
Vivimos rodeados de imágenes que aparecen y desaparecen con una rapidez vertiginosa. Apenas tenemos tiempo de detenernos antes de que una nueva imagen reclame nuestra atención. Walter Benjamin advirtió ya una forma de percepción distraída que hoy parece haberse convertido en el estado natural de nuestra mirada.
Frente a esa velocidad, la pintura propone otra experiencia. No compite con el flujo de imágenes; lo interrumpe. Exige tiempo, permanencia y una atención que rara vez concedemos a lo que vemos.
Este cuadro nace de ese deseo de resistencia. No pretende ofrecer una respuesta inmediata, sino abrir un espacio de pausa. Un lugar donde la mirada pueda demorarse y recuperar, aunque solo sea por un instante, la experiencia de contemplar.

de la serie Peso en el aire
Óleo sobre lienzo, 100 × 70 cm
María Ángeles Espílez Murciano

