Danza existencial

Me libero, arranco las hojas mustias que envuelven mi ser, me despojo de cuanto cubre mi fachada inexpresiva, para danzar desnuda, ridícula y libre, vacía de escenas en donde soy protagonista. Suelto el peso de la vida con todo y equipaje, dejo sólo la música y este cuerpo que se mece, dejo la respiración, un final inexplicable, dejo el chivo expiatorio que fui durante años y aquellos cabos sueltos que no encajan en mi historia. Dejo el polvo del silencio de una tumba que aún no habito, dejo la danza loca, la danza y el movimiento que ahora me llevan lejos, haciéndome sentir libre, porque nada importa demasiado en realidad: ni el dolor ni el abandono, ni la ingratitud de mierda, sólo importa la vida, la vida que me sostiene, la que me lleva volando para no pisar el suelo.


© Roxana Heise
Imagen de S. Hermann & F. Richter en Pixabay