Dios y poesía (¿Dios es poesía?) (¿La poesía es Dios?) – Parte II

Quizá la poesía de carácter piadoso trate de expresar las indagaciones y experiencias orientadas a una purificación, a un acercamiento a la divinidad mediante un camino de perfeccionamiento espiritual –la lírica ascética–, que es un paso previo a la mística:

ODA XIII – DE LA VIDA DEL CIELO

Alma región luciente,
prado de bienandanza, que ni al hielo
ni con el rayo ardiente
fallece; fértil suelo,
producidor eterno de consuelo:

de púrpura y de nieve
florida, la cabeza coronado,
y dulces pastos mueve,
sin honda ni cayado,
el Buen Pastor en ti su hato amado.

Él va, y en pos dichosas
le siguen sus ovejas, do las pace
con inmortales rosas,
con flor que siempre nace
y cuanto más se goza más renace.

Y dentro a la montaña
del alto bien las guía; ya en la vena
del gozo fiel las baña,
y les da mesa llena,
pastor y pasto él solo, y suerte buena.

Y de su esfera, cuando
la cumbre toca, altísimo subido,
el sol, él sesteando,
de su hato ceñido,
con dulce son deleita el santo oído.

Toca el rabel sonoro,
y el inmortal dulzor al alma pasa,
con que envilece el oro,
y ardiendo se traspasa
y lanza en aquel bien libre de tasa.

¡Oh, son! ¡Oh, voz! Siquiera
pequeña parte alguna decendiese
en mi sentido, y fuera
de sí la alma pusiese
y toda en ti, ¡oh, Amor!, la convirtiese,

conocería dónde
sesteas, dulce Esposo, y, desatada
de esta prisión adonde
padece, a tu manada
viviera junta, sin vagar errada
. 11. https://www.poemas-del-alma.com.

Fray Luis de León

El último rumbo que puede tomar la poesía religiosa es la descripción de una práctica interior que suele superar la explicación racional. Se trata de una experiencia de comunicación con Dios, un diálogo que expresa la unión del alma con su Creador. En otras culturas aparecen tendencias filosóficas o espirituales que pretenden la comunión del espíritu con la naturaleza o la disolución del yo (mística animista celta, budismo…); pero, sobre todo, las dos religiones con más seguidores –el cristianismo y el islam– tienen diversas formas de espiritualidad que pretenden la purificación y la unión con Dios: misticismo y sufismo. En la literatura española tenemos, en el ámbito católico, dos representantes de esta lírica mística, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz:

NOCHE OSCURA DEL ALMA

En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que guiaste!
¡oh noche amable más que el alborada!
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire del almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedeme y olvideme.
El rostro recliné sobre el Amado.
Cesó todo y dejeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado
. 22.  http://www.cervantesvirtual.com.

San Juan de la Cruz

ALMA, BUSCARTE HAS DE MÍ

Alma, buscarte has en Mí,
y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,
alma, en mí te retratar,
que ningún sabio pintor
supiera con tal primor
tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada
hermosa, bella, y así
en mis entrañas pintada,
si te perdieres, mi amada,

Alma, buscarte has en mí.

Que yo sé que te hallarás
en mi pecho retratada,
y tan al vivo sacada,
que si te ves te holgarás,
viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres
dónde me hallarás a Mí,
no andes de aquí para allí,
sino, si hallarme quisieres,

a mí buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento,
eres mi casa y morada,
y así llamo en cualquier tiempo,
si hallo en tu pensamiento
estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,
porque para hallarme a mí,
bastará sólo llamarme,
que a ti iré sin tardarme

y a mí buscarme has en ti. 33. http://www.cervantesvirtual.com.

Santa Teresa de Jesús

Este tipo de vivencias, de acontecimientos espirituales de lo divino se atribuyen, en el entorno cristiano, a personas con características muy especiales, generalmente canonizados por la Iglesia, es decir, los santos, que han demostrado en su vida actitudes de abnegación, virtuosismo e incluso de sacrificio, desde el punto de vista eclesial.

En la actualidad también se considera poesía mística a aquella que anhela la unión del alma con Dios (no como vivencia, sino como voluntad o deseo). Se buscan las prácticas espirituales que acerquen al Ser Supremo y sobre todo, la comunicación con Él. No es necesario «ser santo» para aproximarse y hablar con la divinidad; pero, ¿cómo se conversa con Dios en el siglo XXI?, ¿cómo es –o cómo puede haber– lírica espiritual, contemplativa en plena era tecnológica?

El pasado 31 de mayo de 2019 asistí a la presentación de En voz alta, un poemario de Pilar Elvira Vallejo que reúne las características apuntadas más arriba referidas a la «mística moderna». Y, casualidades de la vida –y de la poesía–, dos días más tarde, el 2 de junio, fui testigo de la aparición de Mi fe desnuda de Guillermo Arróniz, otra obra enmarcada en la misma línea de unión con Dios y sus consecuentes experiencias extáticas en la actualidad.

Ambos han presentado sus obras al Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo, sin conocerse, y he tenido el honor de haberlos puesto en contacto. Ahora me permito reseñar sus obras no comparativamente, sino de manera simultánea, ya que hay algunas coincidencias que merecen ser analizadas.

La pregunta hecha anteriormente sobre ¿cómo se conversa con Dios en la actualidad?, tiene respuesta en los siguientes fragmentos que transcribo a continuación. Pilar Elvira nos traslada a un mundo íntimo, de comunicación intensa y profunda, donde la confianza no está reñida con el respeto. Dios parece estar tanto dentro del yo lírico como exteriormente. Y la facilidad, la familiaridad con la que dialoga con la divinidad contrasta y se convierte en todo un problema a la hora de expresar esta experiencia a los demás:

Yo sé muy bien, mi Señor,
cómo se charla Contigo.

Te llamo como a mi padre,
mi imperturbable cobijo.

A veces como a una madre
benévola con sus hijos.
y en ocasiones te hablo
como al más íntimo amigo.

Porque Tu Amor no es humano,
es un misterio divino;
excede en su dimensión
cualquier querer conocido.

No me hacen falta palabras
no necesito eufemismos,
podría hablarte desnuda
¡sobran pudor y vestido!

No necesito la voz,

ni un discurso reflexivo,
ni explicarte lo que siento
ni excusas, ni artificios.

Porque Tú lo sabes todo,
incluso lo que no digo.
¡Hablar Contigo es tan fácil!

No cabe el malentendido

¡Pero no sé cómo hablar
de Ti ante ajenos oídos!
44. Pilar Elvira Vallejo. En voz alta. Ed. Homo Legens. Madrid, 2019.

Pilar Elvira Vallejo

Guillermo Arróniz realiza un acto de convencimiento sincero, una oración lírica que enuncia su fe cristiana, donde la palabra de Dios es vida y camino hacia lo eterno. Para ello, el yo poético interpela a su creador para cuestionarle razones teológicas y de fe, con el fin de lograr la unidad con él:

Señor, sólo Tú tienes las palabras

de vida incandescentemente eterna.
Son ascuas que iluminan hacia dentro
y muestran un camino llameante

de gran oscuridad muy primigenia,

la auténtica materia creadora,
profunda senda de noche frondosa.

No alcanzo a comprender bien lo que dicen
alguna de tus bienaventuranzas:

¿el Reino de los Cielos pertenece

a los pobres de espíritu? ¿Por qué?
Quisiera saber: ¿quiénes son los pobres
de espíritu? ¿Se llega a ser así?

¿Se nace siendo pobre? ¿Qué podría
hacer para alcanzar la propiedad

más alta, Vuestro Cielo, Vuestro Hogar? 55. Guillermo Arróniz. Mi fe desnuda. Ed. Flores Raras. Madrid, 2019.

Guillermo Arróniz

La unión con Dios también significa comprender sus designios y ser capaces de «ponerse en su lugar» entendiendo el sufrimiento que padeció como hombre. El dolor de la crucifixión es para Arróniz una consecuencia de la contemplación extasiada de El Cristo de Cellini (subtítulo de su obra). El paralelismo entre una aguja y los clavos de la cruz son la hipérbole comparativa que dejan de manifiesto la imperfección humana comparada con la tortura soportada por el Hijo de Dios.

El punto de vista de Elvira Vallejo se inclina por la vivencia en propia carne de esos padecimientos. Se trata de un relato puntual del dolor físico donde el yo poético ocupa el lugar de Cristo y llega a comprender que, sin la gracia divina, ese calvario puede ser el mismo que sufre ahora ella. Un mecanismo original para expresar, como en una imagen superpuesta, la unión con Dios.    

Tú sabes a qué punto desbocado
me aterra todo daño, todo mal.
Apenas soy capaz de no quejarme
al tacto reducido de la aguja,
pinchazo leve, insignificante.

Si pienso en esos clavos inclementes
que rompen la belleza de Tus manos,
estoy al borde mismo del desmayo
.66. Guillermo Arróniz. Mi fe desnuda. Ed. Flores Raras. Madrid, 2019.

Guillermo Arróniz

LA CRUZ

¡Abrázame fuerte, Señor!

Que se me ha roto la espalda
y no puedo sostenerme
con la columna quebrada.
¡Ya no podré caminar

sin el sostén de Tu gracia!

[…]

¡Padre, no me llega el aire!
se ha cerrado mi garganta,
mi pulso se ha detenido
en una fría montaña.

¡Ya no podré respirar
sin el soplo de tu gracia!

[…]

Mis piernas no me sostienen,

de dolor debilitadas;
caigo ante Ti de rodillas,
a Tu clemencia postrada.
¡Ya no podré levantarme

sin la fuerza de Tu gracia!

Ayúdame con la cruz,
Contigo podré llevarla
¡Abrázame fuerte, Señor!
¡sin Tu gracia no soy nada! 77. Pilar Elvira Vallejo. En voz alta. Ed. Homo Legens. Madrid, 2019.

Pilar Elvira Vallejo

Uno de los caminos para acercarse a Dios es contemplar su creación, gozar de las maravillas que el mundo ofrece a los ojos del poeta místico y reconocer en ellas la mano divina. Pilar nos plantea en su poema «La orilla» esta admiración hacia el Ser Supremo como creador del mundo; su belleza arrebata el espíritu de la poeta y, aunque sabe que algún día sus sentidos no podrán seguir admirando tales creaciones, el consuelo es concluyente: ¡cómo será, mi Señor, / el fuego ardiente del alma / al contemplar al Creador / desde la orilla sagrada!.

LA ORILLA

 […]
¡Qué deleite en los cinco sentidos!
Verdes prados de hierba,
libres aves volando confiadas,
los ingenuos potrillos trotando,
a lo lejos las viejas montañas …
claroscuros de soles y nubes,
el olor del salitre y las algas …
la caricia fugaz de la brisa en el  
                                        rostro…
[…]
[…]

¡Ay Señor, que embriagas mi espíritu
de vehemente belleza creada!
Algún día cerrarás mis ojos
a la ilusión oceánica
Serán sordos mis oídos
al canto de nanas de agua,
cesarán los aromas marinos,
el sabor de la sal en la boca sellada.
[…]
[…]
… Si al contemplar Tu creación
desde esta vertiente humana
logra arder mi corazón
con tan magnífica llama …
¡cómo será, mi Señor,
el fuego ardiente del alma

al contemplar al Creador

desde la orilla sagrada! 88. Pilar Elvira Vallejo. En voz alta. Ed. Homo Legens. Madrid, 2019.

Pilar Elvira Vallejo


© José Luís Pérez Fuente
Imagen © geralt