Dos mundos de Felipe Espílez Murciano
Esos dos mundos en el que vive el hombre,
uno del corazón hacia adentro
y el otro de los ojos hacia afuera,
tienen como territorio curvo
dos relojes en espera.
Uno se querella contra el otro
lanzando su guante a la cara
y en esa lucha de circunferencias
se pierden lágrimas astilladas,
sonrisas planas sin primaveras,
y en las dos circunferencias rotas
se deshacen dos esferas.
Pero de los dos mundos del hombre
siempre muere en el tercero,
el que se hace hiedra de hierro
hiriendo su frente de nazareno.
Le sobran cruces al hombre,
le sobran ganas de muerto,
le sobran esos dos mundos
que viven en su desierto.
© Texto e imagen: Felipe Espílez Murciano

