El camino de las estrellas

Llegar a Santiago de Compostela es el objetivo, pero no el final. A partir de ese momento, empezarás a valorar el peso de aquella mochila con la que iniciaste desde Sant Jean Pied de Port este recorrido de 775 kilómetros.

La Credencial, la Compostela, la Vieira o Concha del Peregrino, la Cruz de Santiago, el Bordón o Bastón, la Calabaza y la Flecha Amarilla del Camino son símbolos que siempre permanecerán adheridos a tu corazón.

Al terminar, tu mochila estará vacía de equipaje pero a rebosar de sentimientos, alegrías, tristezas, experiencias, recuerdos y amistades. Será, a partir de ese instante, cuando comprenderás todo lo que estas vivencias han aportado a tu existencia.

Recordarás aquellas dudas que, fruto del cansancio y el dolor, te surgieron la primera noche en Roncesvalles. “¿Seré capaz de llegar a Santiago?”, es la pregunta que se hace todo peregrino. A pesar de estos momentos de incertidumbre, te sentirás orgulloso de que esas rozaduras y ampollas de los primeros días no consiguieran apearte de tu Camino.

Vendrá a tu mente cuando caminabas por los extensos viñedos de Navarra y La Rioja (ya con la vendimia en ciernes) y el paso por Puente la Reina, confluencia del Camino Francés y del Aragonés. A partir de ese momento, tu dirección durante el día la marcará el sol, con su puesta siempre en tu horizonte; mientras que, al anochecer, tu camino deberá seguir el rastro de las estrellas: la Vía Láctea.


Camino de Santiago de Compostela

Entrarás en Castilla y adivinarás la magnificencia de las catedrales de Burgos y León y se abrirán a tu paso multitud de iglesias, conventos, hospitales y ermitas fruto de una época donde el Románico era la máxima expresión de la arquitectura religiosa.

Descubrirás el Canal de Castilla, vía de salida hacia el mar Cantábrico de las cosechas de cereales de tierras castellanas. Pasarás por Frómista y, sin reponerte de la sorpresa que representa visitar la iglesia de San Martín de Tours (del siglo XI y una de las joyas del Románico en Europa), comprobarás la mayor obra de ingeniería hidráulica del Canal: las esclusas construidas para salvar los desniveles del terreno.


Iglesia que podemos encontrar en el camino de Santiago

Cruzarás una serie de lugares con gran encanto e historia, cuyos nombres seguro que ya habías olvidado: Villalcázar de Sirga, Terradillo de los Templarios, Sahagún, El Burgo Ranero o Mansilla de las Mulas, pero siempre disfrutando de un Románico en estado puro.

De camino a la Maragatería, conocerás Astorga y observarás que, junto a construcciones modernas de estilo neogótico como el Palacio Episcopal (cuya construcción inició Antonio Gaudí), se encuentran las ruinas de la antigua “Asturica Augusta”, considerada como encrucijada de caminos: el de la Plata, el de la Cañada Real Trashumante de Viznara o el Real de Galicia a Madrid.

Recordarás tu paso por El Bierzo, la agotadora llegada a O Cebreiro, lugar al que algunos han bautizado como “Pórtico de Galicia” y, por supuesto, las buenas viandas en Triacastela y el extraordinario pulpo en Melide.

Ya quedan pocos días para finalizar tu Camino y el lastre en tus piernas empezará a ser excesivo. A pesar de todo, te animará pensar que en pocas etapas llegarás al Monte do Gozo (Monxoi en gallego), ubicación donde empezarás a divisar por fín las torres de la Catedral de Santiago.

Si en algún momento te cruzas con alguien que necesita de tu ayuda, no dudes en ofrecérsela. Tal vez compartas tu viaje con otros peregrinos que podrían llamarse Fernando, Lola, Miguel Angel, Toni o Yeni. Será entonces cuando, al llegar a esa Compostela de Valle-Inclán y Rosalía de Castro, notarás en tu mochila el acumulado bagaje de vivencias, historias y lugares que has ido descubriendo y compartiendo con ellos.

Y ten por seguro que, cuando recuerdes con el paso de los años alguno de estos momentos tan felices, dedicado a todos los que contigo han compartido esta experiencia, desde el fondo de tu corazón y con una fuerza extraordinaria brotarán dos palabras: ¡BUEN CAMINO!


Aperos necesarios para realizar el camino de Santiago

Imágenes y texto © Enrique Moreno