El día mundial del libro
El 23 de abril se celebra el día mundial del libro en conmemoración del fallecimiento de William Shakespeare y de Miguel de Cervantes, ambos ocurridos el 23 de abril de año 1616.
Las celebraciones son diferentes de acuerdo a cada ciudad, región o país, es así como en Chile el viento del pacifico, el frio del sur y el sol del norte pasan las páginas de los libros al mismo tiempo. El día del libro no suena igual en Arica que en Castro, porque aquí los libros también tienen clima, olor y costumbres.
En Arica el 23 de abril no se celebra bajo techo: se toma el Parque Vicuña Mackenna y el Paseo 21 de mayo con todos los toldos blancos que flamean como páginas. Acá los marca páginas son tejidos por telar andino, pero lo que realmente marca la fecha es el Trueque sistema de intercambio de libros, en las ferias aymará, muchos que llegan con un libro ya leído, lo ponen sobre una manta y se lo cambian a otro lector como Palucho por leyendas del sur, Gabriela Mistral por libros de historia.
Leer en Arica es buscar la sombra corta de un tamarugo, con el morro vigilando y el viento que baja de Parinacota hojeando sin pedir permiso. Allí los libros no se apolillan: se ponen duros de sol.
En ese día se realizan todo tipo de actividades que estimulen la lectura en todos los grupos etarios, a los infantes con libros que los estimulen sensorialmente, a los niños escolares con libros que estimulen la imaginación principalmente, a los adultos todo tipo de lectura como romance, crimen, sagas… entre otros.
En el caso de mi hija tenía solo seis años cuando gano su primer concurso de literatura, luego comenzó a escribir cuentos por los cuales tuvo premios y reconocimientos llevándola a motivarse a seguir escribiendo hasta el día de hoy.
En cuanto a mi experiencia hace 15 años comencé a participar en la revista encima de la niebla con el articulo trazo y trozos de chile, en el quiero dar una visión de mi país no solo con el relato si no con la pintura que lo representa, en esta revista participe en un artículo que me permitió captar la atención de Felipe Espilines quien junto con invitarme a participar me pregunto como quería que se llamara mi artículo. Yo no lo podía creer lo menos que imaginaba era tener una columna en una revista y a lo largo de todos estos años me he preocupado de no solo escribir el articulo si no de representar en una obra pictórica.
Las pinturas han abarcado con sus respectivos relatos cada rincón de mi país y complementándolo con mis vivencias.
En mi país se realizan muchos concursos literarios sin embargo la comercialización es difícil y lenta. Esto se debe a que los libros están sometidos a altos impuestos tanto al público como al comprador, sin embargo, los que tenemos la fortuna de viajar podemos comprar libros de excelente calidad y precios mucho más económicos.
Pocos compañeros resultan fieles como un libro capaz de acortar los viajes más largos y narrar las historias de tierras lejanas, no existe mayor placer que hojear un libro, sentir su olor, hay libros que han hecho un gran recorrido por que pasan de mano en mano, forman parte de bibliotecas o destacándose por ser fáciles de manipular y ligeros para cargar.
La autora quiso reflejar en este paisaje la importancia de la lectura en cualquier lugar.
El autor de un libro te obliga a ver con sus ojos y te devuelve distinto
No hay excusa para no leer un libro
© Texto e imagen: Cecilia Byrne


