El lago Ashi, espejo del cielo

Nadan las nubes sobre el espejo del lago y entre ese mundo de algodones, dos carpas invisibles saltan al aire de los deseos.

Cuando caen, rompen el cielo.

Las nubes se ríen en azul, el Fuji mira con sus ojos de hielo,
los juncos suspiran en verde, dos garzas interrumpen su vuelo.

Y el mundo se para en las flores del cerezo.

Cuando miro el quieto lago, estoy mirando el cielo. La orilla me espera inquietamente quieta
para dar un paseo de agua
pisando suavemente la tierra.


Texto e imagen © Felipe Espílez Murciano 

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