El poder de la palabra (I)

Cualquier señal con la que un ser vivo da a entender a otro un mensaje constituye un lenguaje. El atrayente color de las flores o su fragancia llaman, mediante determinada longitud de onda de la luz o a través de emanaciones volátiles, a muchos insectos. La danza de las abejas, cuando vuelven a la colmena después de descubrir una importante fuente de polen, comunica al resto de la colonia el lugar donde se encuentra.

Una característica común y muy importante de los seres vivos es la comunicación, la capacidad de poder entablar una relación de intereses a través de un lenguaje específico.

En los seres humanos, la palabra puede ser utilizada como herramienta de comunicación, de entendimiento, de dominio… pero hay una característica especial del lenguaje humano que hace trascender el significado de las palabras convirtiéndolas en expresión artística: la poesía.

Y aquí es donde quiero llegar: a la importancia de la palabra hecha poesía, al poder del lenguaje poético.

No son pocos los poetas que se ocupan de este asunto. De una manera o de otra, el elenco de artistas líricos fija su mirada en la Poética, en el lenguaje poético y literario.

Comienzo aquí presentando una serie de textos de autores que reflexionan sobre la palabra como expresión de sus sentimientos y la consiguiente arquitectura lírica que construyen dando lugar a un poema.

El primer autor es Mario Benedetti, quien crea un mundo subjetivo, paradójico, sensual, alrededor de la palabra. Es un canto a la supremacía de un significante, multiplicado por su significado, que se engarza palabra a palabra, verso a verso:

La palabra

La palabra pregunta y se contesta
tiene alas o se mete en los túneles
se desprende de la boca que habla
y se desliza en la oreja hasta el tímpano
la palabra es tan libre que da pánico
divulga los secretos sin aviso
e inventa la oración de los ateos
es el poder y no es el poder del alma
y el hueso de los himnos que hacen patria
la palabra es un callejón de suertes
y el registro de ausencias no queridas
puede sobrevivir al horizonte
y al que la armó cuando era pensamiento
puede ser como un perro o como un niño
y embadurnar de rojo la memoria
puede salir de caza en silencio
y regresar con el morral vacío
la palabra es correo del amor
pero también es arrabal del odio
golpea en las ventanas si diluvia
y el corazón le abre los postigos
y ya que la palabra besa y muerde
mejor la devolvemos al futuro.
(Mario Benedetti)


© Texto de José Luís Pérez Fuente
Fotografía de libre disposición

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