En direcciones contrarias

Los espermatozoides tienen una vida corta, durante esa brevedad, llevan a cabo toda una proeza, nadar dando coletazos a diestra y siniestra a todo otro competidor que se le interponga en ruta, solamente uno sobrevive a esa carrera vertiginosa, para morir absorbido por el óvulo.

Una vez desovadas, las minúsculas tortugas se arrastran instintivamente, con su pequeña mochila a mar abierto, si logran evadir a sus depredadores o desechos humanos o humanos desechables, llegarán a la adultez, a su consabida y proverbial longevidad. Aunque para la tortuga de Cantor en Camboya, (Pelochelys cantorii), esta sí, se la pasa fatal, nace sin caparazón y vive ocultándose en el fondo de ríos para evitar ser devorada. El jueves 6 de junio de 1944, las tropas aliadas desembarcaron en Normandía, esa mañana no hubo tortugas recién nacidas en la playa ni maratón de espermatozoides.


© José G. Santos Vega