En la mañana de María Victoria Montemayor

Saliste a celebrar la mañana
y el sol vino a vestir de color
tu garganta por dentro,
a pintar de calor sus paredes tibias.

El agua que riega la huerta
corre por el cauce rojo de tus venas
e inunda tu cuerpo, tus raíces secas.

Mueve la brisa las hojas del olivo
que se plantó en tu pecho
para dar a tus sueños sombra y cobijo.

Y aprendiste,
que lo que hoy en tu corazón se engarza
te enseña el lugar que ocupas
y exige, también, su existencia a la palabra.


© Texto de María Victoria Montemayor
© Imagen de SimoneVomFeld  en  Pixabay

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