Esperando a la luna de Felipe Espílez Murciano

¡Cómo pesa la tarde
en los hombros del tiempo!

En esta escalera,
cuando llegue la noche
se desharán los peldaños.

Los jazmines de tan blancos
parecerán desmayados.

Todo volverá a tener la suavidad
de unos labios.

Y todo será un sueño pasado
más allá de los párpados.

Por tu kimono morado
costuras de cielo raso.

¡Qué poco pesa la noche
en nuestros labios!

Texto © Felipe Espílez Murciano
Imagen ©  María Ángeles Espílez Murciano