Esperanza de Felipe Espílez Murciano
En mi frente se arrugan truenos dormidos,
las últimas chispas de la hoguera brillan en mis ojos,
en mis labios se retuercen los silencios del búho
y a través de mis dedos se retuercen los juncos que nunca lo fueron.
Todo parece que me empuja inclementemente al infierno,
que me arrastra con la su cola un pavo real hasta el invierno,
pero yo sigo esperando sentado en un bordillo de la acera
sereno, como el suspiro de un niño, la llegada de la primavera.
© Texto e imagen: Felipe Espílez Murciano

