Este año que ya acabó…

Este año que ya acabó, ha sido un año de grandes cambios, y también de pérdidas. No sólo hemos perdido personas amadas, también tiempo, entre estar en casa y sentir que ya no hayas qué hacer, mientras miras el reloj pasar estando encerrado. Yo también he sentido pérdidas, no solo las mencionadas allí arriba. También pierdes el buen humor, el ánimo para hacer las cosas, el poco sentido común que a veces tenemos, también personas que esperabas que estuvieran cerca por un poco mas de espacio en mi vida; y no me refiero solo a este año. Entonces como es de buen sentido, les dejo dos poemas que reflejan estos sentimientos de pérdida y que nos pueden hacer recordar que sin importar cuanto perdamos, siempre tenemos un ritmo que aun sigue marcando nuestra marcha.

_ Quiero escribir esta historia, en un lugar donde mis lágrimas no la borren,
desde el instante mismo donde inició el sentimiento y hasta el punto exacto en el cual un día ya no exista.

Quiero escribir un texto para ti, en el cual recuerdes que yo estoy allí,
un texto de palabras suaves y sinceras,
con letras desconocidas para las demás personas,
que solo los dos podamos leerlo.

Quiero representar cada día el papel de amante que me enseñaste,
poder ser la amiga que siempre he querido y el amor que siempre espere
ser;quiero que este mensaje se grabe en nuestras experiencias.

Quiero unir palabras que le den un sentido a mi dolor,
y otras que lo sustituyan y borren.
Quiero que tú escribas palabras que solo yo sepa descifrar,
que nunca sean calladas, ni causantes de silencios.

Seré capaz de hacerlo,
escribir esta historia tan bonita sin que mis labios tiemblen cada vez que toque tu nombre, ni que mi corazón se vuelva pedacitos a cada momento;
a cada paso que doy sin ti, seré capaz de seguir sumergida
en este silencioso dolor de estar lejos de la persona que quisiera tener cerca.

_ Ven, bailemos con la muerte.
Dame la mano, te invito a esta danza.
Me has arrancado el corazón, para mí la muerte eres tú.

Ven, baila suave con mi corazón sangrante,
es un magnifico compañero.
Mira sus pasos, son rítmicos y un poco tortuosos;

¿Lo has visto? aún hace “bum bum” el pobrecito,
No entiende que ya no está conectado…

¿A quién le bombeas tus líquidos, pequeño amigo rojo?
si ya no estás en el cuerpo…

Espera un momento, te sigo sintiendo aquí,
¿Pero cómo es posible si estabas en sus manos,
en las manos de mi parca personal?

Ven bailemos este vals, demos vueltas alrededor del cuchillo,
¡Oh! Pero el cuchillo ya no está en el centro,
me está atravesando…
¿Cómo podremos bailar si ya no está allí para dar vueltas a su alrededor?
Ha sido una hábil y dolorosa jugada,
tan cansina y sutil, que sin darme cuenta el metal atravesó en mí. 

Ven dulce alma,
aun estas unida a mis sueños.
Baila tú conmigo, ya que la muerte me ha soltado de sus manos.
Ahora es tan lejana.
Aun así, la sigo llamando para que dance a mi lado,
ya no sosteniéndome, solo a mi lado.

Dulces teclas que sueltan melodía,
un compás suave y travieso,
una letárgica melodía que me está sacudiendo.
Y ahora bailo sola, su cadavérico espejismo se ha perdido,
ha ido a bailar con alguien más,
alguien a quien sí se pueda llevar.

Ve, dulce muerte,
ahora que te diste cuenta de que mi corazón aún bombea dentro de mí
y no está tiñendo tus mantos con mi sangre,
ven corazón mío,
haz tus ritmos de irrigación para mí,
que aquí suenan dulces, más dulces que las teclas.
Nada más dulce que el sonido de tus latidos, no habrá jamás para mis odios…
Ven corazón, baila para mi este continuo vals.


Nota: Debemos agradecer por todas las cosas maravillosas que también pasaron en este año.

© Lizette García Jiménez
Imagen de Christoph Drozdzdok en Pixabay