Flotando entre Nubes

Me gustan las nubes, siempre me han atraído especialmente. Desde pequeña las he ido observando y desde hace unos años las fotografío constantemente; quizás porque Girona es una ciudad con muchos tipos de nubes, destacando y con diferencia, los cumulonimbos. De Málaga evoco esas nubes de verano, gordas, blancas, de puro algodón. Y me viene a la memoria una noche, asomada con mi madre a la ventana de la cocina, y ambas mirábamos el cielo por el hueco del patio de vecinos (era muy amplio, porque al lado estaban los patios de otro portal) mientras charlábamos animosamente, comenzamos con banalidades, pero poco a poco se fueron haciendo más personales, hablando de deseos posibles y futuros o de otros ya caducados, una especie de confidencias en una mujer que no solía abrirse, amable y simpática pero con un mundo interior casi secreto. Una noche bastante mágica, al menos ese es mi recuerdo, y aún la mejoró esa inmensa capa de borreguitos que nos cubría, unas nubecitas algodonosas, muy blancas -supongo que la luna estaría muy llena-, en filas e hileras ordenadas. Otras nubes que también me encanta observar son las que se ven sobre los campos de las dos Castillas mientras viajo en tren, tan cercanas al suelo (efectivamente, pues están a unos 650 metros menos que si estuviesen sobre el mar) que parece se puedan tocar alzando el brazo.

¡Cuántas veces no habré imaginado estar flotando sobre ellas! Pero las nubes tienen también su lado científico y sobre ello quiere escribir este mes. Este es uno de esos temas que llevan muchos meses en la recámara, bien porque otros se adelantaban debido a una actualidad algo relativa o por la súbita fascinación con que me atrapa, quizás por una cierta incapacidad por mi parte de encontrar la manera con que abordarlo. Me suele ocurrir. 

Pero realmente, ¿qué son las nubes? ¿por qué hay tantos tipos? ¿Todas producen lluvia, granizo o nieve? ¿Es la niebla una nube? ¿Por qué flotan? Espero que cuando acabe este artículo, todas estas preguntas queden medianamente aclaradas.

Una nube es una masa de gotas de agua, cristales de hielo o ambas a la vez, que se mantiene en suspensión en la atmósfera, y cuya formación se debe a la condensación del vapor de agua en el cielo. Para que las nubes se formen se necesitan tres ingredientes: vapor de agua en la atmósfera, partículas que permitan su condensación y bajas temperaturas. La atmósfera está constituida por una variedad de gases entre los cuales se encuentra el vapor de agua, pero este por sí solo no puede formar una nube. Necesita de un aerosol que lo aglutine, y en el aire hay muchos -polvo, polen, sal de las salpicaduras de las olas del mar, cenizas de incendios y volcanes, etc.- pero ambos necesitan que la temperatura baje hasta el punto de rocío. Y esto ocurre cuando ascienden, forzadas por una montaña o por otra masa de aire aún más fría.

Una nube se puede extender vertical y horizontalmente por kilómetros y pesar varias toneladas, pero flotan en el aire gracias a que su masa es menor a la del aire circundante, manteniéndose en equilibrio a la misma altura a medida que se desplazan con el viento.

Las nubes se clasifican según su forma, altura o desarrollo. Fue el meteorólogo inglés Luke Howard el que hizo la primera división de las nubes según su forma, en 1802 o 1803 (he encontrado ambas fechas en diferentes referencias) y, posteriormente, en 1956  se reconoció una nueva clasificación, basada en la anterior. En ella se dividen no sólo por la forma, sino también tiene en cuenta la altura en la que se generan este tipo de nubes, llegando a formar una clasificación mucho más amplia.

Según su forma:
Cirriformes
Estratiformes
Numbiformes
Cúmuliformes

clasificación de las nubes

Según su altura:
Nubes de nivel alto: cirros, cirrocúmulos y cirroestratos.
Nubes de nivel medio: altocúmulo, altoestrato, nimboestrato.
Nubes de nivel bajo: estratocúmulo y estrato.
Nubes de desarrollo vertical: cúmulos y cumulonimbos

Simplemente con la descripción de cada tipo de nube (y poco pormenorizada) ocuparía demasiado espacio y la verdad, al final se termina un poco mareada y aburrida de tantos parecidos y al mismo tiempo, tantas diferencias. A ver cómo me salgo de esta.

Nubes en distintas épocas del año

Que una nube descargue o no lluvia, que anuncie la llegada de un frente cálido o un posible cambio de tiempo en un tiempo cercano son probabilidades sujetas a múltiples variables (temperatura dentro y fuera de la nube, velocidad del viento, humedad relativa del aire…), no hay que olvidar que son sistemas caóticos, fractales puros. Predecir el tiempo no es un tema fácil, pero es interesante poder suponer que lloverá próximamente o que es imposible que nieve con sólo observar el aspecto del cielo y las condiciones meteorológicas del entorno.

Comencemos con las nubes bajas, esas que parecen estar a punto de caer sobre nuestras cabezas. Hay de dos tipos: estratos (cuando son muy bajas forman las nieblas, suelen anunciar buen tiempo) y nimboestratos (también aparecen a media altura, tapan todo el cielo y dejan mucha lluvia).

Las nubes de desarrollo vertical son aquellas cuya base está cercana y casi paralela al suelo, pero desarrollan una gran altitud. Son de dos tipos; los cúmulos, las solitarias nubes de verano con apariencia de algodón que sólo dejan lluvias con mucha humedad ambiental y fuertes corrientes ascendentes (las famosas tormentas veraniegas). Y los cumulonimbos, potentes formaciones que llegan a alcanzar los diez mil metros de altura; en la base están formados por gotas de agua y en la parte superior, cristales de hielo que pueden alcanzar un tamaño considerable; son las que provocan las granizadas. Existe una especie de cúmulo especial, las nubes mammatus o mastodónticas, que suelen formarse en verano y también, en presencia de tornados.

Distintos tipos de nubes

Las nubes medias están entre los 2000 y 7000 metros de altitud y son también de dos tipos: altocúmulos y estratocúmulos. Los altocúmulos se presentan en capas blancas o grisáceas y estructura irregular, formados por gotas de agua -y algún cristal de hielo- y producen abundantes lluvias. Los estratocúmulos a veces también aparecen en alturas más bajas; no suelen dejar lluvias y pueden ser confundidos con los altocúmulos, pero sus elementos parecen más grandes y suaves (por estar más bajos).

Las nubes altas son de tres tipos: cirros, cirrocúmulos y cirroestratos. Los cirros son filamentos largos y delicados (como brochazos en el cielo), formados por cristales de hielo. Si están aislados significa que hará buen tiempo, pero si invaden el cielo significa que habrá un cambio de tiempo en las próximas 24 horas.  Los cirrocúmulos forman capas continuas de pequeñas nubes algodonosas totalmente blancas (cielo aborregado) y suelen preceder a las tormentas. Y los cirroestratos son nubes con apariencia de velo y suelen formar halos alrededor de la luna y del sol; aparecen detrás de los cirros y suelen avisar de un empeoramiento del tiempo, por tormentas o llegada de un frente cálido

Tipos de nubes y en distintas épocas del año

Y ya me queda poco que contaros sobre las nubes. Existen algunos tipos especiales y quiero acabar con ellos. La nube morning glory puede ser observada en septiembre y octubre al sur del golfo de Carpentaria, en la parte norte de Australia; es muy rara, con forma de rollo y alcanza el km de  longitud, de 1 a 2 km de altura, puede desplazarse a velocidades de hasta 60 km/h y suele ir acompañada de ráfagas repentinas de viento. A pesar de lo mucho que ha sido estudiada, los meteorólogos no logran saber cómo se forma.

Nube con forma de rollo

También están las nubes pyrocumulus, cúmulos formados por la acción de volcanes, incendios forestales e incluso bombas atómicas.

Y las nubes lenticulares, que se forman en zona de montaña y que toman una apariencia de sombrero, incluso de ovni, en lo alto de la cumbre.

Nubes pyrocomulus

Y con esto y un bizcocho, nos vemos en el próximo número. Espero que os guste y no se os haga excesivamente pesado. No os olvidéis de continuar con todas las precauciones imprescindibles, que os necesito al otro lado del artículo. Y como dice mi amigo Norberto, procurad ser felices.

Nubes de abril

Fuentes y Referencias: Astromía, Diferenciador.com, Ecología en Verde (Mª Belén Acosta), Lumière de l’Atelier, Nature remarquable, Significado.com, OK Diario, Carlos Castro Fotógrafo, Hubble Web Space Telescope (JWST), Eduard Krcq, El Tiempo.es, La Cumbre on line (Sergio Infante), Meteorología en Red (Germán Portillo), Nutesca, Wikipedia (NASA, Luke Howard, Proyecto Biosfera, Jim Koermer, World Meteorological Organization, R.A. Houze, Instituto Nacional de Meteorología, Larousse enciclopedia Quod)

© Imágenes y texto Carmela Pérez Nuñez