Haya paz

Amalia vivía todo intensamente. Cuando nació su primer hijo, le puso Pasión. Su esposo no emitió palabra, se limitó a llamarlo Paz desde que lo tuvo en sus brazos. Cuando Pasión lo llamó “papá” por primera vez, él le dijo que le llame Pa. A mamá le molestó, pero supo disimularlo muy bien. Pasión era el calco de su madre, cambiaba los nombres como su padre y tenía el mismo carácter de Paco, el personal trainer.


© Texto: Lucía Borsani
© Ilustración: Encima de la niebla