Huellas de Khaled Hosseini

Mil soles espléndidos

—Eres una harami torpe. Ésta es mi recompensa por todo lo que he tenido que soportar. Una harami torpe que rompe reliquias.

Mariam no lo entendió entonces. No sabía lo que significaba la palabra harami, «bastarda». Tampoco tenía edad suficiente para reconocer la injusticia, para pensar que los culpables son quienes engendran a la harami, no la harami, cuyo único pecado consiste en haber nacido. Pero, por el modo en que Nana pronunció la palabra, Mariam dedujo que ser una harami era algo malo, aborrecible, como un insecto, como las cucarachas que correteaban por el kolba y su madre andaba siempre maldiciendo y echando a escobazos.

Mariam lo comprendió al crecer, cuando se hizo mayor. Fue la manera de Khaled Hosseini pronunciar la palabra, o más bien de escupirla, lo que más le dolió. Entendió entonces a qué se refería Nana, que una harami era algo no deseado, que Mariam era una persona ilegítima que jamás tendría derecho legítimo a las cosas que disfrutaban otros, cosas como el amor, la familia, el hogar, la aceptación.


La historia de Mil soles espléndidos se desarrolla en Afganistán en el período de 1960 a 2003. En esta época, marcada por la violencia social, se produjo la invasión de los soviéticos y el advenimiento del movimiento talibán. Esto produjo una represión inaudita sobre las mujeres afganas, que queda admirablemente retratado en la novela.

Pero, a pesar de tanto odio, tanta violencia y tanta represión, los Mil soles espléndidos son una historia de esperanza. A pesar de todo.


© Redacción de Encima de la niebla
Imagen de libre disposición

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Revista cultural

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