Huellas de Mika Waltari

Sinuhé el egipcio

Todo vuelve a empezar y nada hay nuevo bajo el sol; el hombre no cambia aun cuando cambien sus hábitos y las palabras de su lengua. Los hombres revolotean alrededor de la mentira como las moscas alrededor de un panal de miel, y las palabras del narrador embalsaman como el incienso, pese a que esté en cuclillas sobre el estiércol en la esquina de la calle; pero los hombres rehúyen la verdad. Yo, Sinuhé, hijo de Senmut, en mis días de vejez y de decepción estoy hastiado de la mentira. Por esto escribo para mí solo, lo que he visto con mis propios ojos o comprobado como verdad…

En su maldad, el hombre es más cruel y más endurecido que el cocodrilo del río. Su corazón es más duro que la piedra. Su vanidad, más ligera que el polvo de los caminos. Sumérgelo en el río; una vez secas sus vestiduras será el mismo de antes. Sumérgelo en el dolor y la decepción; cuando salga será el mismo de antes. He visto muchos cataclismos en mi vida, pero todo está como antes y el hombre no ha cambiado. Hay también gentes que dicen que lo que ocurre nunca es semejante a lo que ocurrió; pero esto no son más que vanas palabras.


Sinuhé el egipcio fue escrita por Mika Waltari en 1945 y traducida a cuarenta idiomas. Ha sido alabada, no solo por su calidad literaria sino también por los egiptólogos, dada la precisión histórica con la que narra el estilo de vida del antiguo Egipto. A través de sus líneas, el lector puede admirar y sorprenderse de las curiosidades del mundo egipcio de los faraones, del mundo asirio, Babilonia, Creta, etc. de catorce siglos antes de Jesucristo.
Como se aprecia en la introducción, Mika Waltari desarrolla en Sinuhé el egipcio toda una serie de sentimientos relacionados con la desilusión sobre los actos humanos y sobre el hombre en sí mismo, aunque al final rescate un leve poso de esperanza entre líneas. Este enfoque tuvo gran incidencia entre sus primeros lectores dado que se publicó recién terminada la Segunda Guerra Mundial y, en esa época, todos esos sentimientos de desaliento por los actos del ser humano estaban a flor de piel entre todos los europeos, después de haber contemplado y sufrido los horrores de la guerra.
Terenci Moix dijo sobre esta obra: “Es una novela que yo solía devorar una y otra vez mientras los demás estudiaban sus lecciones.”

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