Huellas de Ramón del Valle-Inclán

Libro La corte de los milagros del Ruedo ibérico de Ramón del Valle-Inclán


— ¡Es usted desolador! ¡Y como usted, casi todos los españoles de talento! Todos tienen el mismo escepticismo en la obra de los hombres. Pero, entonces, ¿quién hace los pueblos?

— El mismo que los deshace: ¡el Tiempo!

— ¿Y usted por qué es revolucionario?

— Por decoro, querida Marquesa.

— ¿Sin esperanza en la revolución?

— Lo que puede esperarse de un barrido en una casa vieja.

— ¡Desolador! Y así todos los españoles de talento…


Ramón del Valle Inclán concibió el proyecto de El ruedo ibérico como un conjunto de nueve obras, estructuradas en tres trilogías, de las cuales solo llegaron a salir a la luz los tres tomos de la primera, pues su autor falleció antes de culminar las tres series.

Una de estas obras publicadas fue La corte de los milagros, de la cual proviene esta huella recordada. Constituyen una descripción narrativa de la segunda mitad del siglo XIX, retratada con la proverbial genialidad de Valle. Un tema por el que el autor sentía una especial predilección, pues fueron varias las obras en las que lo abordó, a menudo de una forma satírica, incidiendo en las poco edificantes costumbres de aquella corte de Isabel II. No hay que olvidar que el mismo pueblo cantaba por las calles de Madrid:

La Isabelona
tan frescachona
y don Paquito
tan mariquito.

© Redacción de Encima de la niebla

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