I can’t breathe

Del libro «Luminiscentes»

Es tu rodilla la punta de una lanza, 
cuyo mango erigieron tus ancestros, 
empuñada durante tantos siglos 
con las manos de la ignominia.  
Su filo de color odio me atraviesa el cuello 
mientras destella en tus ojos 
el brillo de la sinrazón. 

No puedo respirar, 
en estas calles nunca pude hacerlo  
exactamente igual que tú.  
Contra el suelo me oprime tu fuerza, 
tan miserable y equivocada 
como tu manchado mundo blanco.  

¡No puedo respirar!  
Grito mientras la vida me enseña  
la cara más injusta de una voz familiar.  
Estos 8 minutos y 46 segundos corren  
tan despacio como se hace ver la igualdad, 
la velocidad con que desaparece la intolerancia 
es inversamente proporcional a la de la luz. 

Adiós, madre de azabache.  
Me adelantan el largo sueño, 
despierto de esta pesadilla. 


© Antonio Maldonado