Intruso 

“No hay forma de que te libres de esta”, le había dicho el intruso antes de dejarlo solo y malherido. Debía escapar. Era su única esperanza. Logró incorporarse y salió de la habitación. Llegó a la sala y se tranquilizó al verla vacía. Cuando estaba a punto de alcanzar la puerta, le pareció ver algo con el rabillo del ojo. Giró la cabeza despacio. El intruso lo llamaba desde las sombras. Obedeció, sabiéndose perdido. Cuando estuvo frente a él, el otro hombre le introdujo un revólver en la boca. Sintió el sabor del metal y cerró los ojos antes de que su sangre cubriera el espejo.


© Texto: Kalton Bruhl
© Imagen de Pexels

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