Isabel Mesa Delgado

Isabel Mesa Delgado nació el 30 de diciembre de 1913 en Ronda y murió el 25 de febrero de 2002 en Huerta, Valencia.

Isabel fue una anarcofeminista convencida, tal y como se desprende de sus propias palabras:

“El anarquismo es una senda maravillosa, pero muy escabrosa. Pero hay que seguirla. Y una vez estás en ella no la puedes soltar, te envuelve, te embriaga… El anarquismo es amor, libertad, igualdad, humanidad de todas las condiciones. ¡Ni fronteras, ni color, ni razas, ni banderas!… En el anarquismo no hay más que humanidad, sentimientos humanos, aspiramos a todo, a aquello máximo que se pueda llegar…”

Isabel nació en el seno de una familia obrera de tradición anarquista. Ella estaba muy orgullosa de sus orígenes, tanto que solía decir “soy hija, nieta y biznieta de anarquistas “.

Comenzó a trabajar a la tempranísima edad de 11 años. Tres años más tarde su familia se trasladó a Ceuta. Una vez allí, se afilió al Sindicato de Actividades Diversas de la Federación Local ceutí de la CNT y al Ateneo libertario de la ciudad, llegando a ser la encargada de la biblioteca. Según las propias palabras de Isabel:

«En Ceuta teníamos un ateneo libertario donde se enseñaba a leer y a escribir a los obreros; también música, pintura o esperanto, se hacían asambleas, se hablaba de la revolución y de las ideas, lo primero que hicimos en el sindicato fue una biblioteca, los carpinteros hicieron una vitrina y cada persona llevó los libros que pudo, poníamos bancos de madera porque no teníamos sillas.»

Su actividad y dinamismo la llevó a ser una de las creadoras del Gremio de la Aguja cenetista, donde obtuvo el carné número uno. Desde el principio, su actividad sindical se encaminó, de forma prioritaria, a su colaboración con el feminismo, especialmente en lo referido a la organización de las mujeres trabajadoras.

Fue una protagonista destacada en una huelga que tuvo lugar en la Almadraba de Ceuta. El motivo de la protesta fue la contratación, por parte de la empresa, de unas mujeres magrebíes a las que se les pagaba la mitad del salario que a las españolas. En solo veinticuatro horas, Mesa consiguió agrupar a las trabajadoras españolas y magrebíes para conseguir las mejores condiciones para todas.

Mas tarde, en 1934, el año en que, tristemente, murió su padre, militó en las Juventudes Libertarias de Tetuán, una asociación que funcionaba bajo el pretexto de ser una sociedad esperantista.

Fue en 1936, ya de nuevo en Ceuta, cuando comenzó a colaborar don la revista Mujeres Libres.

Ese año, acaeció el golpe de estado. En Ceuta y Tetuán la represión fue especialmente fuerte como lo puso de evidencia los numerosos fusilamientos que se sucedieron. Ayudó a muchos compañeros a huir; ella misma consiguió también escapar, llegando hasta Málaga, en una barca de pescadores, en la que iba con doce hombres.

Un año más tarde, Isabel se trasladó a Valencia. Allí empezó un curso de enfermería. Más tarde ejercería la profesión en diferentes hospitales valencianos.

Participó en el congreso de constitución de la Federación Nacional de Mujeres Libres, llegando a serla secretaria general de la agrupación local de Valencia, donde pudo realizar una importante labor anarcofeminista. En este sentido, Isabel Mesa declaró: “La mujer siempre ha tenido que luchar mucho, no sólo teníamos que sembrar las ideas sino luchar contra algunos de los que estaban con nosotras sembrando. La mujer y el hombre tienen que ir caminando juntos, buscando la libertad, codo con codo o cogidos de la mano”.

En las últimas jornadas de la guerra, entrado ya marzo del 39, Isabel Mesa tuvo que huir de nuevo. Se trasladó al puerto de Alicante, pero como los barcos republicanos no terminaban de arribar, tuvo que dirigirse a pie hacia Almería, usando un nombre falso.

En la posguerra, estando ya en 1941, fue una de las creadoras del periódico clandestino “El Faro de Málaga”. Pero, poco después fue descubierta por la policía franquista. Gracias a que en su documento de identidad figuraba el nombre de Carmen Delgado Palomares, consiguió salir indemne de la detención, salvando la vida. Conservaría ese nombre durante toda su vida. Mientras tanto, Isabel Mesa, fue procesada por rebeldía y condenada a dos penas de muerte. ​

Al año siguiente, en 1942, volvió a Valencia y fundó el colectivo Unión de Mujeres Demócratas, una organización clandestina que estaba dedicada a ayudar a presos y otras actividades políticas. Isabel Mesa, ya entonces Carmen Delgado, montó un quiosco con su compañera anarquista Agustina Lara y empleaban la trastienda para distribuir prensa anarquista.

Su suerte se quebró en el año 1956, al ser detenida y torturada en comisaría durante ocho días.

Tras la muerte de Franco, en 1975, participó en numerosas actividades organizadas por colectivos libertarios valencianos.

Mesa murió en Valencia el 25 de febrero de 2002, fue inhumada envuelta en la bandera confederal mientras se oían las notas del himno “A las barricadas”.

© Felipe Espílez Murciano