J.B.

Encuentras un artículo de tu interés en la revista de la sala de espera. Te arrellanas para sumergirte en ese silencio goloso de la lectura, intentando a la par no hundirte en esa mole de cuero sintético, de tersura resbaladiza. Vas dejando todo atrás, apenas recuerdas el sofocón de las luces, los tapones, los apagones, los bocinazos a diestra y siniestra, la ciudad es un animal depredador de muchas fauces, vas respirando ese espacio cerrado ajeno al estruendo que le separa apenas una pared de hormigón en esa mole maciza gris, un ventanal de techo a suelo, el coqueteo estructural entre lo íntimo personal y lo público invasivo, vas adaptándote al silencio gozoso, adictivo de la curiosa soledad en esa sala de espera, acaso la ciudad ha reacomodado a los ausentes a otras cotidianidades para no interrumpir lo fortuito, el hallazgo feliz de esa revista, de ese artículo en particular que estaba esperando por ti. A la primera desconoces el nombre del autor o de la autora de este artículo que te ha volado la cabeza, te centras en las fotografías en blanco y negro del autor eje del relato, del cual nos has leído nada excepto sobre sus paradigmas, sus puntos de inflexión que le llevaron a expatriarse a otras calles lejos del animal que tuvo por ciudad mientras tuvo sus días entre otros autores de vaya usted a saber si de felices o infelices memorias. Hasta el momento no he dado con alguno de sus títulos en su lengua o traducidos. Acaso su obra haya quedado a las sombras de su vida, a su fuga para sobrevivir lo que la ciudad voraz le estuviese fraguando a la vuelta de la esquina. Vas siguiendo el hilo del artículo a medio leer, porque te ha dado en relatar tu feliz serendipia.  Estás a dos aguas entre continuar la lectura del artículo y en dar con al menos un título de este autor para finalmente leerlo de principio a fin. Es curioso tal si fuera un estudio longitudinal entre aquella entrevista que leíste años ha y este nuevo hallazgo en esta sala de espera en la mole maciza de esta ciudad. Acaba de leer el artículo, acaba de terminar este relato que ya pasó Navidad. Ahora atando cabos todo queda en dos letras iniciales y entre pares: J. B., Jimmie Briggs es el autor del artículo sobre el autor afroamericano James Baldwin.


© Texto: José G. Santos Vega
© Imagen: Encima de la Niebla