La buena gente

Mi padre solía decir: “la gente es buena. Los malos son muy pocos. Pero hacen más ruido”. Sé que tenía razón. Y gracias a la bondad de la gente, estamos viendo gestos maravillosos. Dos de mis vecinas, Chus y Belén, me mandan un Whatsapp y me preguntan si necesito algo. Si quiero que me traigan algo del supermercado. Me pongo a llorar, leyendo los Whatsapp. No se lo digo, pero estoy llorando.

Un amigo mío me comenta que sus vecinos han compartido su comida con él. Me enseña fotos de unos pimientos rellenos. Y el postre. Todo porque saben que no se encuentra bien y que está solo en casa.

Son gestos individuales, detalles que me emocionan profundamente. Gestos que restauran mi confianza en el ser humano.

Es la gente. La buena gente que se moviliza para ayudar a los demás.

Y no solamente la gente en su ámbito particular. Están también las grandes empresas. Poniendo sus recursos en beneficio de la comunidad. Adaptando sus instalaciones para crear nuevos materiales tan necesarios en estos momentos. Pienso, por ejemplo, en Amancio Ortega. Símbolo universal de empresario al servicio de los demás. Un empresario que comenzó a coser en su casa y ha creado un imperio mundial. Su generosidad es impagable. Los pacientes oncológicos saben lo importante que es su aportación a la sanidad pública española. Y ahora, en estos difíciles momentos, aún se hace más patente su contribución. Necesitamos muchos más empresarios como él en el mundo.

Una empresa necesita buenos productos. Si los tiene, puede conseguir una gran cartera de clientes. Con una buena labor de marketing la empresa subirá las ventas. Ganará dinero y crecerá en el mercado.

Pero una empresa no es solamente un producto. Una empresa es un grupo de personas. Detrás de cada venta, de cada logro, hay hombres y mujeres trabajando. Seres humanos que toman decisiones. La calidad humana de estos hombres y mujeres es lo que hace que una empresa sea extraordinaria. Del primero al último de los empleados, sea cual sea su cargo.

Gracias a Philip Espersen y a Kelly Taylor he sabido que la empresa Domino’s Pizza está repartiendo pizzas gratuitamente en Dinamarca al personal sanitario en primera línea de esta lucha y a los héroes cotidianos que mantienen abiertos los supermercados.

Domino’s Pizza es una empresa americana fundada por Tom Monagham en 1960.  Desde entonces, vende un producto excelente. Millones de personas consumen las pizzas Domino’s en 14.500 establecimientos de 89 países.

Philip y Kelly me comentaron que la empresa está intentando ayudar a la comunidad.  “Reconocemos la posición privilegiada en la que estamos. Aún somos capaces de trabajar cuando tantos negocios no son tan afortunados como nosotros. Somos una gran compañía con recursos a nuestra disposición que una empresa más pequeña no tiene. (…) Y como resultado, nos hemos propuesto ayudar a la comunidad tanto como podamos”

Hay gestos que me emocionan profundamente. No importa si proceden de una sola persona o de toda una empresa. Lo importante es la ayuda que damos a los otros. Porque, como dice el Talmud:

«Quien salva una vida salva al Mundo entero». Mishná 4:5

Texto © Blanca Langa
Fotografía © skeeze