La dulzura de tus manos de geranio de Felipe Espílez Murciano
Si me curas esta herida,
si das aliento al ahogo de mi sangre,
si consuelas mi piel enfebrecida,
seremos uno para siempre.
Querer en las sombras sobrevenidas,
reclamar las alas de los ángeles blancos,
palpitar, mi señora, en mis heridas,
poniéndome una manta de geranios.
De geranios sutilmente enardecidos
que se queden con la sangre que me sobra,
la que galopa en el aire de los heridos,
en la sombra de tu sombra y de su sombra.
Si me curas esta herida, compañera,
será tuya mi piel, tuya mi primavera.
© Suspiro 3 del libro “El retorno de Diego” de Felipe Espílez Murciano