La marquesa de Chorrapelá

Vendió todo lo que tenía, se hipotecó hasta las trancas, volvió al pueblo y compró una casa. Y para que fuera “La Casa de la Parra” —siempre fue su sueño—, plantó una parra.

Ahora, por fin —sin nada que echarse a la boca— es La Señora de La Casa de la Parra.


Texto © Lucía Santamaría Nájera
Imagen © Mahmut Serin

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies