La quema de Judas
La quema de Judas es una tradición popular de la Semana Santa en Valparaíso. Se realiza el Domingo de Resurrección para simbolizar el triunfo del bien sobre el mal. Los inicios de la Quema de Judas están en Europa, específicamente en España durante la Edad Media. Entre los siglos XIV y XVI, surgió la costumbre de representar a Judas Iscariote con un muñeco que era castigado públicamente, como una forma de catarsis social, donde la comunidad expresa su descontento. Durante la colonización, los españoles trajeron esta tradición a América Latina. En Chile, comenzó a practicarse aproximadamente entre los siglos XVII y XVIII. Se realizaba en plazas o frente a iglesias como parte de las Celebraciones de Semana Santa para enseñar valores religiosos al pueblo y simbolizar el rechazo a la traición a Jesús en sus comienzos tenía un carácter más religioso que festivo hasta que comenzaron a realizar muñecos más elaborados que no solo representaban a judas sino también a personas públicas como una forma de satirizarlos, estos muñecos eran apaleados y luego quemados o destruidos.
Identidad porteña es un hito cultural de Valparaíso que les ha servido para fortalecer vínculos y ser reconocido como patrimonio cultural inmaterial. En la plaza waddington la celebración incluye ferias, juegos, pasear por las calles la figura de judas, además suele utilizarse para satirizar figuras locales de la actualidad. Los niños piden moneditas “pal cura”. Las cuales quedan enterradas dentro de la figura de judas y posterior a su quema los niños corren por el trofeo de monedas calientes. En algunos lugares además de ser satirizados los niños se le ponen sentencias, es decir las cosas malas que el hizo.
En mi niñez construíamos en mi casa un Judas: mi hermano menor era el encargado de su confeccion mientras que yo me dedicaba a la búsqueda de los elementos tales como una pelota que serviría de cabeza, pantalones, camisa, zapatos para construir un muñeco, era muy emocionante buscar ropa vieja y zapatos para ponerle al muñeco. Lo rellenábamos con distintos elementos tales como trapos, diarios, paja y periódico etre otros para darle forma tuvimos que sacarle los cordones a los zapatos de nuestro padre para ponerlo de cinturón y asi evitar que nuestro Judas se desarmara una vez armado poníamos la cabeza y con un plumón tratamos de armar su cara, mi hermano pequeño estaba tan ansioso y feliz de su muñeco que lo sento en un carretilla y salio con el a la calle a pedir “Una monedita pal Judas” el se emocionaba cuando le daban una moneda que guardaba celosamente en su pantalon hasta que llegara la hora de ponerlas dentro del muñeco y proceder a su quema solo de esta forma recuperaría gran parte de du tesoro. Al terminar la semana santa, el Domingo de resurrección los adolescentes de mi barrio habían fabricado su propio Judas este era mucho mas elaborado y existían competencias de cual era el judas mas creativo. Por la noche salimos a mirar como quemaban al judas y la jente celebraba la resurrección de cristo, eran momentos muy felices de nuestra infancia.
© Texto e imagen: Cecilia Byrne


