La Serena: Un Viaje entre Estrellas y Versos

Se preguntarán: ¿Qué tienen en común las estrellas del cielo y los versos de Gabriela Mistral en La Serena? La respuesta es, que ambos brillan con una intensidad que trasciende el tiempo y el espacio. Eso me inspiró para pintar dos obras que presenté en mi exposición individual “Dualidades Urbanas: Chile de día y de noche”, el año 2023 en el Museo Palacio Vergara de Viña del Mar.

Cecilia Byrne. “Aventura en La Serena bajo las estrellas”, 
óleo sobre tela, 80 x 80 (2023)
Cecilia Byrne. “Aventura en La Serena bajo las estrellas”,
óleo sobre tela, 80 x 80 (2023)

En la obra titulada “Aventura en La Serena bajo las estrellas” enfaticé la importancia que tienen los observatorios, Cerro Tololo, La Silla y Mamalluca, entre otros, no solo como centros de investigación científica internacional, sino también como destinos fascinantes para el turismo astronómico.  La Serena y el Valle del Elqui son una gran ventana al universo para observar el cosmos bajo uno de los cielos más despejados y oscuros del planeta, con los mejores telescopios científicos del mundo y una baja contaminación lumínica que permite una visibilidad clara y nítida de los astros: planetas, cometas, constelaciones, galaxias y otros cuerpos celestes.

Hace años tuve la oportunidad de conocer a un astrónomo francés que me invitó al observatorio Las Campanas. Ahí, inmersa en el silencio reinante, a través de un potente telescopio, pude contemplar la inmensidad del cosmos. Los planetas que solía ver como puntos de luz en el firmamento, se revelaron con una claridad impresionante con sus características únicas y fascinantes: los anillos de Saturno, las lunas de Júpiter y los cráteres de la Luna, entre otros.  Una sensación de asombro me embargaba frente a ese mundo desconocido, era un espectáculo cósmico sin igual, ahí comprendí lo insignificantes que somos en comparación con la grandeza del universo.

Pero La Serena no solo brilla por sus noches estrelladas. Es la segunda ciudad más antigua de Chile, fundada en 1544, combina a la perfección su rica herencia colonial con modernas atracciones turísticas, hermosas playas y con la huella indeleble de una de sus hijas más ilustres: Gabriela Mistral, asegurando así, que sus visitantes tengan una experiencia única y memorable.

Su rica herencia colonial se fortaleció durante el mandato (1946-1951) del Presidente de la República don Gabriel González Videla quien le dio un fuerte énfasis al desarrollo de su ciudad natal: se restauró el casco antiguo, se construyeron importantes edificios públicos que mantuvieron el estilo neoclásico, una nueva estación de ferrocarriles y el Parque Pedro de Valdivia con canchas deportivas, un mini zoológico y juegos infantiles. Como una forma de acercar el arte a todas las personas donó las 34 estatuas de mármol de Carrara importadas de Italia: Venus Itálica, Bañista y Las Tres Gracias, entre otras, creando de esa forma un Museo al Aire Libre conocido como Paseo de las Estatuas de La Serena. Paralelamente, entre 1950 y 1951, la Armada de Chile construyó El Faro Monumental y que hoy es el símbolo de identidad de la ciudad.

La armonía arquitectónica de esta ciudad se puede apreciar en mi obra “La Serena tras la huella de Gabriela Mistral”.  El Faro Monumental da inicio al Paseo de las Estatuas, que después de recorrer el casco antiguo desemboca en La Recova, un mercado de dos pisos de diseño colonial: con arcos, patios interiores y techo de tejas. Es un lugar emblemático que atrae a los turistas que van a comprar artesanías, deleitarse con la gastronomía local y disfrutar del ambiente vibrante y dinámico, lleno de colores, aromas y sonidos. Cada vez que voy, aprovecho de comprar una fruta clásica de la región “la papaya chilena”, que se vende en varias presentaciones: fresca, en conserva, confitadas, deshidratadas, en jugo, en almíbar, en polvo y mermelada.

Los visitantes encuentran atracciones para todos los gustos: un moderno casino para los amantes de los juegos de azar y de espectáculos musicales, una costanera que se extiende entre las playas y la zona de restaurantes para quienes gustan disfrutar del sol, el mar y actividades acuáticas, de paseos a pie o en bicicleta y ofertas gastronomías entre las que se destacan las empanadas de mariscos.  A poca distancia encontramos el Valle del Elqui, un lugar místico para los que buscan tranquilidad y una conexión especial con la naturaleza.

Cecilia Byrne. “La Serena tras la huella de Gabriela Mistral”,
óleo sobre tela, 80 x 80 (2023)
Cecilia Byrne. “La Serena tras la huella de Gabriela Mistral”,
óleo sobre tela, 80 x 80 (2023)

«La Serena tras la huella de Gabriela Mistral» es mi tributo a esta poeta insigne, y a través de esta obra, invito a recorrer los lugares que inspiraron sus versos, desde su nacimiento en Vicuña hasta el pueblo de Montegrande donde fue enterrada.

En mi primer viaje al Valle del Elqui visité el Museo Gabriela Mistral. Me emocioné al conocer objetos personales, fotografías y manuscritos de esta poetisa de humilde cuna, que creció en un entorno de escasez y desprovista de educación formal. Lucila Godoy Alcayaga, su verdadero nombre, de carácter retraído encontró consuelo y refugio en los libros que llegaban a sus manos ¡Se los devoraba! Así profundizó su educación autodidacta lo que le permitió trabajar desde los 14 años en el área de la docencia y colaborar con artículos en periódicos de la región usando seudónimos: “Soledad”, “Alguien” hasta el definitivo “Gabriela Mistral” en honor a sus dos poetas favoritos, Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral.

Continuamos nuestro viaje hasta Montegrande, el pueblito más importante de su vida porque la acogió en su infancia y en su muerte. Primero visitamos la Casa Escuela Museo de Sitio Gabriela Mistral, una humilde casa/escuela de adobe donde vivió, desde los tres a los once años de edad, con su madre y su hermana mayor, Emelinda, que era la maestra a cargo. Allí aprendió a leer y a admirar la naturaleza. La presencia de: pupitres antiguos, pizarrón, ábaco y mapas en la sala de clases y en el dormitorio una cama de fierro forjado y objetos como la palangana y jarra de agua de cerámica para el aseo personal daban la sensación que el tiempo se detuvo.    A poca distancia encontramos su tumba ubicada en la ladera de un pequeño cerro, de acuerdo al deseo expresado en su testamento: “Es mi voluntad que mi cuerpo sea enterrado en mi amado pueblo de Montegrande, valle de Elqui, Chile”. Una gran piedra tutelar tiene inscrito, a manera de epitafio, “Lo que el alma hace por su cuerpo es lo que el artista hace por su pueblo”. G.M. La imponente belleza natural del lugar me hizo comprender ese vínculo espiritual con la naturaleza que trasmite en sus poemas.

Por su aporte literario obtuvo importantes premios y reconocimientos, tanto nacionales como internacionales. Sin embargo, con los dos premios más importantes de su vida ocurre un hecho que para mí resulta sorprendente y lamentable:  El año 1945 Gabriela Mistral se convirtió en la primera latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura, pero tuvo que esperar seis años después de su consagración mundial, para que Chile le otorgara el Premio Nacional de Literatura el año 1951.

Ese episodio subraya la necesidad de que las naciones presten más atención a sus talentos emergentes y brinden el reconocimiento merecido a aquellos que enriquecen su patrimonio cultural y literario, sin esperar que el mundo exterior lo haga primero.


© Texto e imágenes: Cecilia Byrne

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies