Las cartas de Eliberia
Un poeta y amigo, José María Garrido de la Cruz, viene publicando desde 2024 una serie de artículos semanales titulados Las cartas de Eliberia. Bajo este género epistolar se despliega un ambicioso proyecto literario y memorialístico: rescatar la biografía, la voz y las circunstancias de mujeres relevantes de la primera mitad del siglo XX, muchas de ellas relegadas por una sociedad que no supo valorar plenamente su aportación cultural e intelectual. Eliberia Santiago —figura que actúa como narradora y conciencia del conjunto— es la abuela del autor y, desde su voz, que mezcla evocación, experiencia y reconstrucción imaginativa, se escriben estas cartas que recrean encuentros, confidencias y momentos compartidos con figuras clave de la época.
Eliberia no es únicamente un recurso narrativo: es, ante todo, un personaje cuidadosamente construido. Su identidad se configura a partir de una memoria atravesada por el exilio, la pérdida y la necesidad de narrar como forma de resistencia. Desde las primeras líneas, su voz se presenta como íntima, vacilante y profundamente humana, como cuando afirma que no hay mejor manera de darse a conocer que “abrir las puertas de [su] alcoba y mostrar el armario de [sus] recuerdos”. Ese gesto define toda la obra: escribir es ordenar lo vivido, pero también sostenerlo frente al olvido. La guerra, la represión, el desplazamiento y la muerte atraviesan su biografía, dotando a su mirada de una mezcla de nostalgia y firmeza. Eliberia escribe como recuerda, con digresiones, saltos temporales y una cierta fragilidad consciente que no debilita el texto, sino que lo vuelve más verosímil y cercano. En esa aparente inestabilidad se encuentra, paradójicamente, su coherencia más profunda.
El estilo de estas cartas se sitúa en un territorio híbrido, entre la evocación lírica y la reconstrucción histórica. La forma epistolar permite un tono directo, confidencial, en el que el lector se convierte en interlocutor privilegiado. Pero esa cercanía no excluye una notable densidad cultural: fechas, nombres, lugares y referencias se integran con naturalidad en la narración, sin convertirse en un mero catálogo erudito. La prosa, de carácter sensorial, dota de vida a los espacios y a las escenas, como cuando la noche “despierta despacio” o los interiores se llenan de espejos, molduras y murmullos. Hay, además, una constante teatralización del recuerdo: los cafés, los teatros, las calles de Madrid o Valencia no son solo escenarios, sino espacios vividos, casi coreografiados por la memoria.
Uno de los grandes aciertos del conjunto es la creación de una auténtica constelación de mujeres. A través de las cartas, Eliberia recupera figuras como Pilar de Valderrama, a quien retrata desde la intimidad y la melancolía, vinculada a su relación con Antonio Machado y a su vida en los círculos culturales madrileños. La escena del teatro Apolo o las tertulias en el Ateneo muestran una mujer inserta en la vida intelectual, pero también atravesada por una sensibilidad profunda. Zenobia Camprubí aparece con una complejidad notable: empresaria, intelectual, compañera de Juan Ramón Jiménez, pero también figura marcada por la enfermedad y la renuncia. La emoción contenida en su evocación alcanza uno de sus momentos más intensos cuando se alude al Premio Nobel de su marido y a la imposibilidad de compartirlo plenamente: “¡Qué alegría más triste no poder acompañarle a Estocolmo!”.
Especial fuerza adquiere la figura de Victoria Kent, cuya carta se convierte en uno de los núcleos más vibrantes de la serie epistolar. En ella se despliega no solo la trayectoria política de la abogada y reformadora, sino también su dimensión humana y simbólica. La escena del desarme en el penal, narrada con tensión contenida, adquiere un carácter casi épico, sintetizando la autoridad moral y la valentía de su protagonista. Junto a ella, figuras como María Labrandero o Manuela Ballester introducen el ámbito artístico, mostrando las dificultades de las mujeres para abrirse camino en un mundo dominado por hombres. La escultura, la pintura o el cartelismo aparecen como espacios de lucha, pero también de afirmación personal y colectiva. En el caso de Carmen Castro, la carta se desplaza hacia el terreno intelectual y filosófico, incorporando figuras como Zubiri o Heidegger y mostrando el acceso de la mujer a los círculos del pensamiento académico.
A lo largo de todas estas cartas se despliega un entramado temático en el que la memoria y el olvido dialogan constantemente. El exilio, el desarraigo, la construcción de la identidad femenina, el compromiso político y cultural, el amor y la pérdida forman parte de un mismo tejido narrativo. No se trata solo de recuperar nombres, sino de reconstruir vidas desde una perspectiva emocional que complementa y enriquece la historia oficial.
Como obra en ciernes, que tiene que ser publicada, Las cartas de Eliberia destaca por su capacidad para conjugar documentación y sensibilidad, rigor y emoción. La acumulación de referencias, lejos de entorpecer la lectura, contribuye a crear una atmósfera de época muy lograda, aunque en algunos momentos podría invitar a una mayor depuración para favorecer la fluidez. Sin embargo, esa densidad forma parte del propio impulso del proyecto: la necesidad de no dejar nada fuera, de nombrar, de rescatar.
En última instancia, estas cartas no solo reconstruyen un pasado, sino que lo mantienen vivo. Eliberia no escribe para cerrar una historia, sino para prolongarla en la memoria del lector. Su voz, a medio camino entre la confidencia y el testimonio, convierte cada carta en un acto de resistencia frente al olvido. Y es precisamente en ese gesto —íntimo, persistente, profundamente humano— donde reside la verdadera fuerza de esta obra.
Estos son los enlaces de algunas de las cartas:
https://www.entreletras.eu/temas/las-cartas-de-eliberia-presentacion/
https://www.entreletras.eu/letras/las-cartas-de-eliberia-pilar-de-valderrama-1889-1979/
https://www.entreletras.eu/letras/las-cartas-de-eliberia-zenobia-camprubi-aymar-1887-1956/
https://www.entreletras.eu/letras/las-cartas-de-eliberia-victoria-kent-1892-1987/
https://www.entreletras.eu/temas/las-cartas-de-eliberia-maria-labrandero-garcia-1902-1985/
https://www.entreletras.eu/temas/las-cartas-de-eliberia-manuela-ballester-vilaseca-1908-1994/
©Texto e imágenes: José Luis Pérez Fuente


