Las primeras y las últimas

Algunas veces dejamos de lado nuestras pasiones, por cualquier motivo que se nos pueda ocurrir, podemos a llegar a sentir que lo que amamos ya no nos llena, o nos decimos a nosotros mismos que hoy no hay tiempo, que lo haremos mañana; de esta manera se nos pasan los días, los años y no retomamos eso que podría habernos hecho muy feliz desde un principio…  Pero saben, nunca es tarde para volver a hacer aquello que nos apasiona, que nos genera una alegría única, que no encontrarás en el pesado día a día.

Después de una pausa, estoy volviendo a conectar con todo ello, ya lo han visto en mis escritos y hoy les traigo algo especial (más especial que compartirles los primeros dos capítulos de mi primer libro), les dejo aquí mi primer poema, mi primer cuento corto, escritos a la edad de 12 años y mis dos últimos poemas ya teniendo 31, esperando haber mejorado en el estilo, pero manteniendo mi esencia.

Gracias por leerme, estas páginas son para mí el lugar más especial…


labios
Imagen de Bruno /Germany en Pixabay 
Un Beso

Traté de tocar el sol con la punta de mis dedos y me quemé,
volé a la luna para con su hielo enfriarlos y me los volví a quemar,
bajé a la tierra y con tus labios quemé los míos,
que me has hecho, que ahora me quemo por completo
en una llama extraña que no puedo controlar…
Y en las noches, cuando recuerdo ese dulce beso
me lleno de ganas de mojar la lluvia,
de quemar el sol, de plantar árboles en la luna
y de sellar la bóveda celeste, solo para abrirla cuando me vuelvas a besar.


Travesía en un pueblo (Cuento)
bosque
Imagen de SplitShire en Pixabay 

Las personas de los pueblos creen que se conocen todo, pero esta persona llamada Michell no sabe que en su pueblo hay muchas cosas que aun no conoce. Entre ellas está el lugar del cual se trata esta historia, esta parte del pueblo es un bosque oscuro y espeso, en el cual Michell entró por equivocación cuando iba para la galería 1Palabra que en Colombia hace referencia a las plazas de mercado campesino, donde por lo general encuentras productos del campo., en este bosque ya nada quedaba o eso pensaban las otras personas del pueblo.

Michell caminó como una hora y se sentó al pie de un pozo casi vacío; al mirar cuánta agua había para poder beber algo, encontró que no tenía nada, solo se veía oscuro y profundo; al asomarse Michell al pozo para ver cual profundo era, se cayó en él, empujado por alguien o por algo.

Al terminar su caída por una especie de túnel, se encontró de regreso en su pueblo, pero este no era el mismo de antes, este era un lugar del futuro, un lugar moderno; ya no eran los autos del siglo XXI, si no unas naves estrafalarias y las casas de antes, estaban en un cristal grande, como exhibidas. Después de ver todo eso, Michell volvió a entrar en el pozo y estando ya arriba se sentó, volvió la mirada a éste y encontró que ya no estaba vacío, oscuro y profundo; éste ahora tenía agua y se veía el fondo y para su sorpresa, estaba sentado en el centro de la galería. 2Palabra que en Colombia hace referencia a las plazas de mercado campesino, donde por lo general encuentras productos del campo.


dos niñas dibujando paz en la pared
Imagen de Annette Jones en Pixabay 
Soldados

Somos soldados en una guerra sin fin, entrenados para marchar hacia ningún lugar.

Fichados en la estratagema de alguien más, dispuestos a matar en vez de amar. Pero el amor también es una gran lucha; dispuestos a ser más para ganar.

Nuestro uniforme son las fronteras impuestas por otros, nuestra moneda de cambio, la sangre que corre dentro de las venas.

Corre, llora, ama, lucha pequeño humano en esta batalla que es la vida y sin darnos cuenta que es tan efímera, es solo un pequeño instante del soplo de alguien más; y el pequeño humano sonríe y sin pensarlo dos veces corre con sus manos en frente para tratar de no caer o poder agarrar lo primero que encuentre.

Somos solo voces que se podrían unir en esta lucha y volverse parte del todo, pero por ahora somos parte de la nada; parte de la tierra que, aunque no esté en la guerra lucha contra los pequeños humanos; solo paseamos por aquí sin sentir más que la guerra. Tratando de buscar una paz que no hallaremos afuera.

Y el pequeño humano también sonríe, algunos logran liberarse un poco de la batalla y quedarse en los bordes, creen haber logrado salir de la revuelta principal solo para encontrar que la verdadera batalla a luchar está dentro de sí.

Vamos pequeña humanidad, date cuenta que eres nada, pero puedes ser parte del todo.


cupido
Imagen de Lara Badioli en Pixabay 
Mi forma de amar

Creo que te he amado de una y mil maneras, una y mil veces,
no todas en esta vida y muchas de esas veces no creo recordarlas,
te he amado con el alma, con el cuerpo, con los ojos, con la voz,
te he amado sin saber que no eras quien yo he esperaba,
te he amado en otros, porque esos otros también merecen un amor como el que yo te tengo.
Te he amado desde mi sonrisa y atravesando mis lágrimas;
lo he hecho en la mañana y en la noche, en días grises y en días de mil colores.
Te he amado como cuando el amor falta y te he amado con amor de sobra.
Te he amado y lo seguiré haciendo ya que es lo único real que puedo hacer;
y ahora mismo te estoy amando a través de mis palabras.


© Lizette García Jiménez
Imagen de Gloria Williams en Pixabay