Lloraba la niña de Luis de Góngora y Argote

Lloraba la niña
(y tenía razón)
la prolija ausencia
de su ingrato amor.


Dejóla tan niña,
que apenas, creo yo,
que tenía los años
que há la dejó.


Llorando la ausencia
del galán traidor,
la halla la Luna
y la deja el Sol,
añadiendo siempre
pasión a pasión,
memoria a memoria,
dolor a dolor.


Llorad corazón,
que tenéis razón.

Dícele su madre:
«Hija, por mi amor,
que se acabe el llanto,
o me acabe yo.»


Ella le responde:
«Non podrá ser, no;
las causas son muchas,
los ojos son dos.
Satisfagan, madre,
tanta sinrazón,
y lágrimas lloren
en esta ocasión,
tantas como dellos
un tiempo tiró
flechas amorosas
el arquero Dios.

Ya no canto, madre,
y si canto yo,
muy tristes endechas
mis canciones son:
porque el que se fué
con lo que llevó
se dejó el silencio
y llevó la voz»
Llorad corazón,
que tenéis razón.

encimadelaniebla

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