Los Colores del Otoño

Evidentemente, estamos en otoño, no existe ninguna excusa para dudar de semejante certeza. Si habitualmente me sigues en Facebook o si en alguna ocasión te has asomado a mi muro en esta época, intuirás la pasión, la querencia que esta estación me provoca. La verdad es que me gustan todas, quizás sea el verano el que menos me atrae, pero sólo es por culpa del calor y del sol, que algo de vampiro he de tener en mis cromosomas (pista para los investigadores del lupus, seguro que nunca os habéis planteado la conexión entre esta enfermedad autoinmune y el vampirismo, ¡ay!, que siempre hay que estar detrás de los científicos, son seres inmaduros, no se les ocurre ninguna idea original si no les damos ideas al respecto, je, je).

A lo que iba, que no me disperse… estamos en mitad del otoño (más o menos, que no nos vamos a pelear por un par de días más o menos). Aunque vivamos en una gran ciudad es innegable el cambio de colorido de lo que nos rodea. La luz ha cambiado su grado de incidencia (esas cositas que tiene el eje de rotación de la Tierra, mientras avanza en su órbita alrededor del Sol, pero este tema lo pasaremos de soslayo, que ahí seguro que tengo material para hacer un artículo en alguna ocasión venidera) y esa luz ahora es mucho más dorada, tanto al amanecer como en el ocaso. Las temperaturas han descendido y la atmósfera está más nítida, hay menos turbulencias en ella. Y entonces llega el momento de fijarnos en las plantas de nuestro alrededor botánico (árboles, alamedas, parques, paseos, bosques, sotos, jardines, arreates, parterres, incluso macetas…).

Ese momento de disfrutar con todos los sentidos, especialmente con la vista e incluso hasta con el alma, ese momento al que de alguna manera me dirijo y mimetizo en ese paisaje que tanto admiro y venero, ese que me convierte en rapsoda sin verso y sin palabras, en lírica (que no épica) rebosante de coloridos sentimientos. Es el momento de gozar con el otoño.


Tríptico con imágenes típicas de otoño como ardillas y hojas de colores

Otoño, en castellano (del latín, la plenitud del año), fall en inglés (significa tanto otoño como caída, la de las hojas), tardor en catalán (tardanza, la época en la que el sol cada día sale más tarde). Palabras que encierran la calidez de la estación, de los colores que la envuelven y que la caracterizan, vocablos que mecen los sentimientos y que te conducen a la sustantividad de la época.


Hojas en otoño de diversos colores como rojo o amarillo

Siempre habíamos estudiado que los árboles se dividían entre los de hojas caducas y los de hoja perennes; estos últimamente han comenzado a ser denominados como de hojas persistentes, ya que no son realmente perennes, sino que también caen, sólo que no lo hacen de golpe, sino poco a poco, de hecho, renuevan todas sus hojas en unos dos o tres años.


Hojas de color amarillo típicas de otoño

Pues ese colorido tan hermoso y fascinante del que estoy escribiendo se debe a los árboles de hoja caduca, que cambian su color antes de desprenderse del árbol justo antes de que el invierno entre. Y este comportamiento no es aleatorio ni caprichoso, sino que está regido por leyes químicas y físicas, marcadas por la composición de los sustancias que se integran en esas hojas y por la meteorología de la época.


hojas de diferentes colores

Las hojas son las fábricas de alimento de la naturaleza. Las plantas cogen agua del suelo a través de las raíces, dióxido de carbono del aire a través de los poros de las hojas, y usando la luz solar como energía y, a partir de estos componentes, fabrican la glucosa que les sirve de alimento.

El proceso en que las plantas convierten el agua y el dióxido de carbono en glucosa es la fotosíntesis, palabra que significa «unir con la luz». Este proceso tiene lugar, sobre todo en las hojas, gracias a un pigmento denominado clorofila. La clorofila es verde, y es la responsable del color verde de las plantas.


Fantasía de hojas en otoño de todo tipo de colores

Pero la clorofila necesita principalmente de abundante luz y también de un clima cálido para sintetizarse. Por eso, conforme el otoño avanza decrecen las horas de luz, los días se acortan y las temperaturas descienden, la producción de clorofila se va deteniendo hasta que la planta ya no produce más. Los árboles y resto de plantas saben que deben prepararse para el invierno, descansarán y vivirán con el alimento que almacenaron durante el verano. Poco a poco, a medida que su color verde se desvanece, empezamos a ver colores naranjas y amarillos. Estos colores ya existían durante el verano, pero no los podíamos ver porque quedaban cubiertos por el verde de la clorofila.


Hojas de otoño rojas, anaranjadas y amarillas

Los rojos brillantes y los lilas corresponden a sustancias fabricadas exclusivamente en otoño. Según explica Mark Fischetti, editor de la revista Scientific American, los colores rojizos se deben a los azúcares que quedan atrapados dentro de las hojas cuando se cierran las venas de las hojas con el comienzo del otoño. Cuando estos azúcares reaccionan con otras sustancias químicas en el interior de la planta se forman esos pigmentos rojos. La luz del Sol y las noches frías del otoño hacen que la glucosa se vuelva roja. El marrón que aparece en las hojas de algunos árboles, como los robles, proviene de productos de deshecho que se acumulan en las hojas. El momento en que cada planta empieza a cambiar de color varía según la especie, pero la intensidad de los colores está vinculada al clima, sobre todo a la temperatura y la humedad, pudiendo oscilar entre una gama enorme de coloridos y tonalidades. Días cálidos y soleados con noches frías, pero no heladas, producen una gama de colores brillantes, porque más azúcares se quedan atrapados en la hoja.


Hojas de otoñe en un árbol

Hablemos un poco más de estos pigmentos. Al ir desapareciendo la clorofila, quedan desenmascarados, pero también se van degradando a medida que avanza el otoño, aunque a una velocidad menor por tener una estructura química que les hace ser más resistentes. Algunos de estos pigmentos son los carotenoides, los cuales absorben las longitudes de onda de color azul y verde, y reflejan tonos amarillentos y anaranjados. Se dividen en xantofilas (como la luteína) que generalmente reflejan un color amarillo, y carotenos (como el betacaroteno), los cuales suelen aportar un tono anaranjado. Estos pigmentos tienen un papel durante la fotosíntesis, aunque menor que la clorofila, pero sobre todo participan en la protección de la fisiología de la hoja eliminando los excesos de energía luminosa.


Tríptico con las fotos de los diferentes follajes en otoño

Al cambio de coloración le sigue la caída de las hojas. Así el árbol se deshace de sus hojas que de otra manera seguirían consumiendo el agua que la planta necesita para mantener sus raíces vivas durante el invierno.


Hojas en un árbol del típico color rojizo del otoño

Desde que empezaron a crecer en la primavera, las hojas de los árboles caducifolios se han ido preparando para el otoño. En la base de cada hoja hay una capa de células especiales por la cual, durante todo el verano ha ido pasando el alimento (agua, minerales, clorofila, glucosa…) desde la hoja hacia el árbol y viceversa. En otoño, las células de esta capa empiezan a crecer y forman un material parecido al corcho, reduciendo y finalmente cortando el intercambio de sustancias entre la hoja y el árbol. Como anteriormente ya he comentado, la glucosa y los productos de deshecho quedan atrapados en la hoja, y sin agua fresca, la clorofila empieza a desaparecer. A medida que se forma el tapón, las células de la capa de escisión empiezan a desintegrarse, hasta que sólo quedan unos hilitos que sostienen la hoja. Un golpe de viento o el simple efecto de la gravedad se encargarán del resto.


Dítico de una hoja tirada en el suelo

Las hojas de los árboles de hojas persistentes tienen un recubrimiento seroso y una menor superficie, que reduce la pérdida de agua. Por otra parte, contienen una sustancia química anticongelante que permite a las raíces y a las hojas sobrevivir durante el invierno.


Trítico con diferentes caminos otoñales

Podría seguir extendiéndome en la química que rodea y condiciona el color de estas hojas, o en la física que rige en todos los principios meteorológicos a los que se subordina el clima de esta época en cada lugar. También podría describir todas las especies de árboles que dan esa coloración al paisaje, y dar las características de cada una de ellas. Podría. Pero a mi gusto ya he robado bastante espacio a la poesía que desprenden las fotos que he compartido, a pesar de ser este un espacio dedicado al acercamiento a la ciencia.

Porque para mí el otoño es poesía, elemento sensorial y sensual, fundamentalmente visual pero que no descarta a los demás sentidos. Una estación que satisface mi espíritu, que inspira a mi imaginación, que me ocupa el pensamiento, que me proporciona una cierta inquietud, un toque de desasosiego, por no ser esa artista que logre plasmar todo lo que la estación me provoca.

Pero existen otros que han logrado expresar eso que yo no puedo.

Gira, asciende, enloquece, pensamiento.
 Hoy da el otoño suelta a sus manadas.
 ¿No sientes a lo lejos sus pisadas?
 Pasan, dejando el campo amarillento.


– Viento de Otoño, Alegría, José Hierro –


Hoja de otoño rota

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos, llueve.
Pintaron de gris el cielo
y el suelo
se fue abrigando con hojas,
se fue vistiendo de otoño…

– Balada de Otoño, Joan Manuel Serrat –

Se acaba octubre y no me cansaría jamás de escribir sobre el otoño, en cualquiera de las facetas que esta estación admite. Tampoco dejaría de compartir fotos con esos colores cálidos, que tonifican y alegran al corazón. Igual otro año vuelvo a la carga… no es amenaza, tampoco promesa.

Os dejo unos enlaces para que paseéis por el otoño de Norteamérica. Allí, seguir la llegada del otoño y el recorrido de los cambios cromáticos de sus bosques, es una actividad muy popular. En los estados del norte hay organizaciones que se encargan de monitorear y brindar información actualizada sobre el avance del otoño en las hojas. Sectorizan los estados y van informando sobre la intensidad en el cambio de colores, matices y cantidad de caída de hojas.





Tres paisajes bucólicos de otoño

Cuidaros mucho que, parafraseando a Chiquito de la Calzada, la cosa está muy malita. Sed responsables, solidarios y empáticos. Por todos nosotros, o nos cuidamos entre todos o nadie vendrá a salvarnos, tenedlo claro. Nos vemos a principios de diciembre, al menos eso espero.


Hojas de otoño tiradas por el suelo

Fuentes: Urna Bio, Galician Garden, Verde es Vida, Paisajismo WordPress, Milenio Digital, Sites Google, BBC, Jardinería On, Árboles y Medio ambiente (extracto de un artículo de Carl Zimmer para The New York Times), Plantamus, Plantas y Jardín, Diario del Viajero, Revista Mi Jardín, Muy Interesante (Elena Sanz), Biogecarlos Blog de Carlos Lobato (Lev‐Yadun, S., & Holopainen, J. K, fogonazos, santa rosa papel banano, el jardín de mendel.wordpress, Wikipedia, el almanaque, almez, onlinelibrary.wiley, Compoundchem, microsiervos, Revista Principia, bbvaopenmind), Divulga Medio Ambiente (Gonzalo del Olmo, Álvarez M., Asociación Cultural Nintai Bonsai, Bañon D., Ecoesfera), National Geographic, 365 Days of Autumn, Precious Beauties, Casa Rosa, El tiempo.com, ECC-Teach in Japan, SAi$ONS, A NOT so secret garden, Life’s Dreams, Mein schöner Garten, The Perfect Season for All, Pollen, Coffee & Dreams, The Garden Of Pensiveness, Grupo DIM, Japan Airlines, Kyoto and Nara Dream Trips, Danny Choo, -Nature, Feelings, Emotions-, -Simplicity, Elegance and Grace of Nature-


camino en otoño

© Carmela Pérez Nuñez