Los Desastres de la Guerra

Estamos viviendo una época convulsa en todo el mundo. La guerra, que como decía el cantautor argentino León Gieco, “es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente”, campa a sus anchas en muchos rincones de la tierra. Pero no es éste un período diferente, la guerra, para nuestra desgracia, ha sido protagonista a lo largo de toda nuestra historia. Los poetas, músicos y pintores han cantado e ilustrado los desastres que las contiendas producen. Hoy, mi querido lector, nos vamos a aproximar a esos desastres de la mano de uno de los pintores más geniales del siglo XIX; bienvenidos a “Los Desastres de la Guerra” del gran maestro Francisco de Goya y Lucientes.


Goya como pintor con personalidad propia

Goya, nacido en 1746, se puede decir que fue un pintor que disfrutó de un cierto éxito en su carrera, lo que no significa que sus comienzos fueran fáciles. Pero a los 49 años ya era director de pintura de la Academia de Nobles Artes de San Fernando y desde 1799 primer pintor de Cámara del Rey Carlos IV.

“La familia de Carlos IV” Museo del Prado de Madrid
“La familia de Carlos IV” Museo del Prado de Madrid

Entremedias a estos dos grandes acontecimientos de su carrera, en 1792, sufrió una terrible enfermedad, que le dejaría sordo para siempre. Todo ocurrió durante un viaje. Empezó a sufrir fuertes dolores de cabeza, alucinaciones, vértigos y dificultades para caminar, todos estos síntomas acabaron en una completa sordera.

Nigel Glendinning, hispanista inglés, que dedicó numerosos estudios a la vida y la obra del artista aragonés, afirma que sufrió un envenenamiento por plomo, que se encontraba en muchas pinturas de caballete en Europa hasta el siglo XIX, cuando se restringió su fabricación y venta como pigmento para artistas, a causa, precisamente, de su toxicidad.

En todo caso, este envenenamiento explicaría esas alucinaciones que, por cierto, acompañarán a la obra del artista desde ese momento. Sea como fuere, Goya empezará a convertirse en un artista con personalidad propia, con una gran capacidad creadora y crítico de su tiempo.


La Guerra de la Independencia

La Guerra de la Independencia empezó en 1808, cuando Goya tenía 62 años. Pero eso no le impidió narrar el conflicto como mejor sabía: a través de su pintura y también de las versiones de amigos y de la gente del pueblo.

Para Goya, suponía una situación terrible, el ver lo devastador de la contienda, cuando él mismo había creído en unos ideales surgidos de la Ilustración. Pero ese es el cambio que aportó Goya a la crónica de esta Guerra. Ya no dominaban los héroes o las grandes contiendas. Goya quería narrar el sufrimiento de la gente. Los desmanes producidos. En resumen, los desastres de la Guerra, como en el grabado nº 5 “Y son fieras” donde ensalza la valerosa participación de la mujer en la Guerra, incluso sosteniendo en el otro brazo a su hijo.

grabado nº 5 “Y son fieras. Los desastres de la guerra de Goya

Los Desastres de la Guerra

Los Desastres de la Guerra​ es una serie de 82 grabados, con escenas crueles de la Guerra de la Independencia. No son ningún encargo, de hecho solo se imprimió un juego completo que fue un regalo para su amigo y crítico de arte Ceán Bermúdez,.

Habría que esperar hasta muchos años después de fallecido Goya, para que la Academia de Nobles Artes de San Fernando hiciera otra tirada en 1863.

Los grabados son independientes unos de otros pero en todos se narra un episodio cruel de la Guerra, como en este desgarrador grabado nº 33 “¿Qué hay que hacer más?”.

grabado nº 33 “¿Qué hay que hacer más?”. Los desastres de la guerra de Goya

Como puede observar mi querido lector, las figuras se recortan sobre fondos vacíos, pero existen fuertes contrastes que dan dramatismo y tensión a las imágenes. Los materiales son humildes pero las imágenes tienen mucha fuerza.

Respecto a este período histórico y a estas pinturas de Goya, es muy interesante la serie “Los desastres de la guerra” de RTVE, grabada en 1983 bajo la magnífica dirección de Mario Camus.

https://www.rtve.es/play/videos/los-desastres-de-la-guerra


Después de la Guerra de la Independencia

Una vez finalizada la guerra, Goya solicita hacer dos cuadros para colgar del Real Palacio. Así lo expresó a la regencia, que había recaído en el infante don Luis de Borbón, “… sus ardientes deseos de perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa”.

Los cuadros, que seguro conoce mi querido lector, son “La carga de los mamelucos” y “Los fusilamientos del 3 de mayo” ambos se encuentran en la actualidad en el Museo del Prado de Madrid.

La carga de los mamelucos. Museo del Prado de Madrid
La carga de los mamelucos. Museo del Prado de Madrid

Goya, no asistió a las escenas que reflejan estos cuadros, pero como en “Los Desastres de la Guerra” los pintó de acuerdo a los relatos que oyó sobre estos acontecimientos.

Como anécdota, mencionar que estos cuadros nunca llegaron a colgarse en el Palacio, pero siguen ofreciéndonos una visión diferente de la guerra: sin ensalzar a los héroes, como en cuadros de guerras y épocas anteriores, sino que se enseña el padecimiento del pueblo, la verdadera víctima de la barbarie de la guerra.

Los fusilamientos del 3 de mayo. Museo del Prado de Madrid
Los fusilamientos del 3 de mayo. Museo del Prado de Madrid

La influencia de Goya

Goya murió en Burdeos, donde se había exiliado, en 1828. A diferencia de otros pintores, no proyectó demasiada influencia en los pintores que le sucedieron. Un buen ejemplo es este retrato de Vicente López de 1826, que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid. Maravilloso pero que no recuerda a esa pintura de Goya, reivindicativa e intimista que tanto fascina.

Retrato de Goya de Vicente López, en el Museo del Prado de Madrid
Retrato de Goya de Vicente López, en el Museo del Prado de Madrid

No obstante, a nivel internacional, sí que influyó en artistas como Eugène Delacroix o Édouard Manet.

“La Libertad guiando al pueblo” - Eugène Delacroix – Museo del Louvre
“La Libertad guiando al pueblo” – Eugène Delacroix – Museo del Louvre

Y es que Goya es un maestro difícil de imitar. Con una personalidad arrolladora, no se limitó a enseñarnos la sociedad en la que vivía, sino que la criticó y llevó el arte a un nivel nada conocido en el siglo XIX.

Adelantado a su tiempo, como solo lo son los genios, es siempre un placer poder disfrutar de su obra, aunque a veces no sean cómodos los sentimientos que provoca, como en los “Desastres de la Guerra” pero que nos permite ver sin ningún complejo, aquello que denuncia, aquello que, a toda costa, debemos evitar repetir, aunque estemos empeñados en hacerlo siglo tras siglo.


© María Ángeles Espílez Murciano
Portada «Estragos de la guerra». Los desastres de la guerra, n.º 30

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