Los lectores de febrero

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La Diosa justicia

¿Juicio justo?

Supongo que debo cumplir con el mandato para redimirme. No me creen y tienen razón: les he fallado tanto…Pero, sin justificarme, me cuesta explicar mis razones. Creí que podría saltar el río rumoroso, tentador a veces, lleno de piedras rodando a su ritmo. Está planeado por ellos, no por mis decisiones. Asumo que los claroscuros son parte del ejercicio diario aunque siempre me resultaron incomprensibles.
No entiendo cuándo y cómo llegué a este punto. Sé que tuvo un costo muy elevado, más para los destinatarios que para mí. El llamado interno era una brasita que fue quemando mis debilidades, mis temores y a medida que que las heridas cicatrizaban, la cobertura endureció, cayó en la indiferencia. Me cuesta mucho alcanzar un equilibrio…por eso, mi fracaso. En mi mundo interno debo lograr el fuego que forje mi destino más equitativo para todos.
Y es aquí donde debo decir que cuando la gente me mira siento impotencia pues estoy cansada de ser observada, denostada. Me lastiman los comentarios. Quiero que la balanza que llevo se incline con justicia verdadera, respetuosa de la ley. Que me quiten la venda de los ojos ya que la hipocresía no es mi capital, sino de los que interpretan lo que está establecido. Quiero volver a ser lo que represento; quiero cumplir mi sueño: SER JUSTA!

© Silvia Cleonice Gabetta
Imagen de S. Hermann & F. Richter en Pixabay 

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