Los lectores de julio

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niña con globo

Adiós

Adiós, que difícil palabra, te pido una última vez para poder decirla de frente, porque así soy yo, porque me gusta ver a los ojos mientras dentro me estoy rompiendo; adiós, que triste se escucha eso, que poco es el tiempo y que largo es el silencio.
Adiós, que extrañas circunstancias me llevaron a este momento, que vacío es el sentir cuando no quieres dejar partir pero debes hacerlo ya que esa decisión no es tuya, que fácil para ti decirlo y que difícil para mí es hacerlo, sólo alejarme, irme aunque no me aleje, aunque permanezca en el mismo sitio.

He llamado a todas las fuerzas que me quedan para simplemente resistir está marea; me derrumbó y mis piezas sobrantes se hacen pedazos cada vez más pequeños; la marea ha sabido inundarme, ha sabido que estaba vacía y que podía encontrar un lugar para ahogarme, y trato de luchar, de expulsarla de mí y lloró para hacerlo, pero aún sigue aquí.

Cuántos intensos instantes borraré, cuándo por capricho, simple necedad o solo por está obsoleta forma mía de querer recolectó infinitos momentos, cuántas efímeras memorias tendré que borrar, que intenso es este mar  y que fuerte el batir de las olas dentro de mí, adiós he dicho pero ese adiós no lo he creado desde mi centro, un día será más fácil, pero no hoy y me hago pequeña desde esta incansable manera de soñar; el mar con sus olas y su marea ha venido a arrasar lo poco de mi castillo, está tan roto que aún no puedo creer que existan piezas que llevar, y yo caminó en las orillas como si la marea estuviera afuera, pero se siente tan dentro y me arrojo a ella, para escuchar mi llanto como si fuera el dulce sonido del batir de las olas… Adiós.
Ligobet.

© Lizette Garcia Jimenez


Los verbos
Nube de palabras

Lo intenté varias veces. Siempre fracasé. Cuando estaba en camino de alcanzar el estado ideal, como un fantasma, se repetía el final y me quedaba sola. Lo consulté conmigo misma, con alguna amiga, hasta con una psicóloga. No tenía resultados positivos.
Revisando recuerdos, encontré el libro de gramática que tanto aprendí y olvidé. En una página cualquiera, abierta al azar, leí las conjugaciones de los verbos modelos: amar, temer y partir. Comprendí todo.

© Silvia Cleonice Gabetta


encimadelaniebla

Revista cultural