Los lectores de noviembre

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Hombre en la playa

Esperar la esperanza

En las noches oscuras el dolor vive y el horizonte no se ve. La esperanza se aleja; el silencio termina. La mente se atiborra de tantos pensamientos que como lastre impiden que madure la decisión. Las puertas invisibles se abren sin responder, sin proponer, sin contener…Los ojos parpadean al ritmo de las luces desorientadas de los carteles. La calle ni siquiera es hostil pues no lo percibe. Sólo siente una minúscula presencia en su cuerpo casi ajeno. Tembloroso, lo arrastra paso a paso hacia ese infierno que lo quema.

El silencio poblado de voces, risas, susurros aunados en un ruido caótico, lo confunden más y las manos se crispan en un intento de frenar su propio avance arrastrado. La semioscuridad actúa como una gran seductora mientras las voces interiores disputan su preeminencia. El hombre ahogado en su lucha, cae al suelo, en la vereda. Todo gira a su alrededor…Sin embargo, la esperanza se abre camino: la mano tibia se tiende hacia él y le acaricia el rostro. El hombre percibe que el horizonte está más cerca y el dolor se va achicando.

© Silvia Cleonice Gabetta
Imagen de Free-Photos en Pixabay 

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