Los “marges” en la Sierra de Tramuntana

El paisaje rural de Mallorca y, en particular, el de la Sierra de Tramuntana siempre estará identificado con un tipo de construcción ancestral denominado “marges de pedra en sec” (muros de piedra en seco).

Los “marges” (muros de bancal) se fundamentan en una técnica denominada “piedra en seco”, la cual se basa en el uso de la piedra como único elemento de construcción. Dicha técnica consiste en la colocación de una piedra sobre otra, sin ningún tipo de material aglutinante.

En Mallorca, el primer dato que documenta estas construcciones se remonta al siglo XIII (hace referencia al Valle de Sóller) y se relaciona con la necesidad de ganar terreno al bosque, consiguiendo de esta manera, disponer de un mayor espacio para el cultivo, principalmente del olivo.


Muretes en los marges de Mallorca,España

Se estima que, en la Sierra de Tramuntana, existen alrededor de 20.000 kilómetros de “marges”. Su construcción, generalmente, está relacionada con parajes montañosos y con un tipo de agricultura muy característica de esta zona: olivos, algarrobos, almendros y encinas; siempre en perfecta armonía con el medio ambiente.

Aunque no dispongamos de material documentado, existen en la isla vestigios de que ya los árabes utilizaban la técnica de la “piedra en seco”. Este sistema de construcción fue utilizado por nuestros antepasados para crear estructuras relacionadas con el transporte y almacenamiento de agua: acequias, norias, fuentes y aljibes.

Entre los beneficios ambientales de dicha técnica constructiva se encuentran el aumento de la capacidad de drenaje de los bancales, la estabilización de las pendientes y la prevención de incendios forestales, evitando posibles avalanchas, así como la erosión y desertificación del terreno.


Terrazas de olivos en Mallorca, España

Este tipo de construcción constituye “un ejemplo de relación equilibrada entre el ser humano y la naturaleza”, argumentos que llevaron a la UNESCO a declarar, con fecha 27 de noviembre de 2018, la técnica de la “piedra en seco” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Fotografías y texto © Enrique Moreno