Medusas

El verano se ha acabado y a mí me apetece meterme en el mar justo ahora.

Para los que nos hemos criado al nivel de playa y en ella teníamos el terreno de juego veraniego, no era insólito ni excepcional pisar un erizo muerto medio enterrado en la arena o que una medusa te picase mientras jugábamos en la orilla o nadábamos allí donde se hacía pie. Anécdotas comunes e intrascendentes que como mucho acababan en el puesto de socorro de la Cruz Roja que había en la playa de la Misericordia. Justo esa frecuencia e inocuidad fue la que me hizo creer que las medusas eran seres inofensivos, aunque fastidiosos, y sólo por eso me asombró tanto las noticias de muertes humanas debidas a picaduras de medusas de las que he ido leyendo en mi edad adulta.

Así las medusas en mi niñez fueron presencias transparentes y fugaces, de las que había poco que observar, por no decir nada, y de las que te enterabas por el ardor y/o la quemadura que quizás te dejaran en la pantorrilla, tal vez en el antebrazo o en un costado.

Pero muy a finales de los años 60, a mi padre se le ocurrió hacer una excursión familiar para ver el nuevo puerto Banús de Marbella, que estaba a punto de ser inaugurado. La visita era aburrida de solemnidad, hormigón, obras, agua, obras, hormigón, un puerto como el de Málaga, que yo ya conocía y al que nunca le encontré atractivo alguno. Y mi padre encantado con el paseo, explicándonos todas esas novedades arquitectónicas y de diseño de la zona (de hecho, el arquitecto fue uno de los que proyectó Beverly Hills). Llegó el momento de caminar por el espigón y allí el paisaje ya comenzó a atraerme; la carretera se adentraba en el mar, y este olía diferente al de la playa. Algo habría de oleaje porque recuerdo las salpicaduras de las olas, cómo la resaca hacía que el nivel del agua subiese y bajase, el sonido con eco entre las piedras de las escolleras; no eran como las del espigón de la Misericordia, no… bloques enormes, cubos perfectos, con bordes nítidos y rectos, exageradamente limpios, sin ninguna mancha, ni fractura, sin rastros de alquitrán o grasa, ni una lapa ni esas especies de lechugas que tanto me hacían resbalar. No encajaban entre ellas, dejaban muchos huecos y se veía lo profundidad del agua, verdosa, increíblemente transparente. Y mi imaginación comenzó a galopar, ajena por fin al discurso de mi padre; era sirena que se sumergía en aquellas cavidades, era un pez brillante que saltaba salpicando las gigantescas piedras con las gotas que de mi cola se desprendían, era… y en uno de esas lagunas aparecieron ellas, las medusas más enormes que yo podía imaginar, algunas debían medir más de un metro de diámetro, transparentes unas, otras más blanquecinas, circulares, con tentáculos que parecían estar hechos de encaje fino, se encogían o crecían, parecían respirar. Cautivadoras, singulares, misteriosas, casi mágicas… ¿quién querría ser una imaginaria sirena si podía ser una fascinante medusa?


Diferentes medusas
Las medusas, las aguacuajadas como se las conoce comúnmente en Málaga (bueno, realmente serían aguacuajás) son animales invertebrados del filum cnidarios o celentéreos, es decir, pertenecen al mismo enorme grupo que los pólipos, las hidras, las anémonas, los corales y las actinias. Hay unas 10.000 especies de medusas de las cuales sólo 20 especies son de agua dulce, el resto, son marinas.

Suelen vivir en aguas cálidas y tropicales, pero son tan adaptables que pueden soportar temperaturas entre 6 grados bajo cero hasta 31 grados, aunque los niveles normales se sitúan entre los 9 y los 19 grados centígrados. Existen medusas de diversos tamaños, algunas pueden superar ampliamente los dos metros de longitud mientras otras no rebasan los 2 milímetros.  


medusa luna

Las medusas son animales con simetría radial en su fase adulta y se encuentran entre los más primitivos y antiguos del planeta. Debido a su falta de esqueleto, es muy difícil encontrar restos fósiles de ellas, pero aun así se han hallado algunos con una antigüedad mayor de 500 millones de años.

Suelen ser mayoritariamente pelágicos, es decir, que viven en aguas medias o cercanas a la superficie, fuera de las plataformas continentales, lo que se suele denominar alta mar, aunque existen especies que se desarrollan en otro tipos de hábitats.

Tienen forma de sombrilla o campana. La zona de la boca es cóncava y se llama subumbrela; la opuesta a la boca (zona aboral) es convexa y se la llama exumbrela. Del borde de la exumbrela cuelgan varios tentáculos provistos de numerosos cnidocitos, las células urticantes típicas de los celentéreos. De la subumbrela cuelga el manubrio, en cuyo extremo se abre la boca.

El tejido que forma su cuerpo se denomina mesoglea y, a diferencia de los pólipos, es bastante grueso; suele ser gelatinoso, pero puede alcanzar consistencia cartilaginosa en algunas especies.

El cuerpo de las medusas está organizado como un saco ciego con un solo orificio para la entrada de alimento y salida de desechos que se encuentra en la zona inferior o apolar, es decir, actúa como boca y ano a la vez. Dentro de este saco encontramos una cavidad digestiva llamada cavidad gastrovascular, gastrocele o celénteron. Actúa tanto digiriendo los alimentos como mandando los nutrientes y el oxígeno al resto del cuerpo.

Las medusas poseen miles de nematocitos en sus tentáculos, brazos y boca. Estos son una especie de cápsula que poseen veneno y unos pelos quimiosensibles que detectan los posibles alimentos. Cuando los nematocitos tocan a las presas, les inyectan el veneno, provocando la inmovilización de estas últimas. Luego, con la ayuda de sus brazos, llevan el alimento a su boca.

Se alimentan principalmente de plancton, moluscos, crustáceos, larvas y huevos. Cazan de forma pasiva y utilizan sus tentáculos a manera de red. Otro aspecto que les facilita la caza es su manera de nadar, pues al desplazarse hacen que un mayor número presas quede más próximo a sus tentáculos.


partes de una medusa

Son organismos marinos muy simples; no poseen cerebro, ni sistema nervioso, ni sangre, y sólo algunos tipos tienen ojos. A pesar de su simpleza, la medusas poseen órganos de los sentidos muy desarrollados, localizados en el borde de la umbrela. Aquí encontramos órganos visuales, llamados ocelos y órganos estáticos conocidos como estatocistos, que sirven para mantener el equilibrio. Este conjunto les permite identificar sus posibles presas y diferenciar la luz de la oscuridad. Se componen principalmente de agua y proteínas, con más de un 95% es agua, y sólo un 5% de materiales sólidos.


luz y oscuridad en las medusas

La mayoría de las especies de medusas no pueden nadar, sino que flotan. Se desplazan flotando o dejándose llevar por las corrientes marinas y el viento. Aquellas medusas que nadan lo hacen gracias a una especie de mecanismo de propulsión. Esto es que, como se mueven tensando su cuerpo, expulsan chorros de agua del final de sus cuerpos con gran fuerza, y esto hace que sean impulsadas hacia delante.


medusas macho y hembra

Las medusas, en su mayoría, presentan dos sexos (masculino y femenino) pero también se han encontrado ejemplares hermafroditas. En la mayoría de las medusas, los machos y las hembras liberan los huevos y el esperma en el agua circundante. Los huevos fertilizados se convierten en larvas pequeñas, conocidas como plánulas, que eventualmente se depositan sobre sustratos apropiados. Estos se desarrollan en pólipos que se pueden dividir asexualmente y colonizar un área. Eventualmente, los pólipos se someten a un proceso en el que se convierten encadenadamente en pequeñas medusas.


medusas macho y hembra

Existen tres tipos de medusas: Cubozoos, hidrozoos y escifozoos.


Medusa Cubozoos

Las cubomedusas aparecen en los alrededores del continente australiano y del mar de Filipinas. Se denominan así por tener su anatomía en forma de cubo) y actualmente se conocen unas 40 subespecies entre las que se encuentra la avispa de mar, quizás el animal más letal del planeta. Esta clase de medusas suelen nadar muy rápido (para ser medusas) alcanzando una velocidad mayor de 5 km/h.


medusa hidrozoos

En los hidrozoos comparten protagonismo los pólipos (como la carabela portuguesa, colonias polimórficas flotantes, con un individuo modificado en forma de campana o vejiga llena de gas, llamado neumatóforo; algunos miembros de la colonia pueden llegar a medir más de 20 metros, y teniendo en cuenta lo transparentes que son, y la fuerza de sus nematocistos, hacen de este tipo de colonias, criaturas verdaderamente peligrosas; carecen de la forma medusa) y las hidromedusas, de tipo carnívoras, con cuatro tentáculos llenos de cnidocitos y que no suelen exceder los 6 cm de longitud.


medusa escifozoos

Finalmente nos encontramos con el grupo de los escifozoos (a menudo reconocido como las verdaderas medusas). Este orden comprende ejemplares tan populares como la medusa luna, el acalefo azul y la agua.cuajadas, abundantes en el Mediterráneo y parte del Atlántico. El tamaño de los escifozoos oscila entre cuatro centímetros y hasta más de dos metros de diámetro, y pueden llegar a pesar más de cuarenta kilogramos.


medusa con submarista

La peligrosidad y toxicidad de una medusa varía según la especie, pero sin duda, todas ocasionan malestar en menor o mayor grado. La picadura de medusa causa dolor y ardor en la zona donde nos han tocado los cnidocitos de la medusa, y muchas veces es pasajera. Pero, sin embargo, en otros casos se pueden presentar shocks anafilácticos existiendo el peligro de ahogarse. En el caso de la medusa avispa, después de 20 minutos del roce, que comúnmente no es atendida porque no se siente, la víctima puede morir de embolia cardiaca. Una persona que ya ha sido atacada queda sensibilizada, por lo que una segunda experiencia, podría ser aún más grave. Cabe destacar que una medusa, aún muerta, puede causar irritaciones y tener activo el veneno por varias semanas.

Si se produce un contacto con una medusa y se tiene dolor, es importante eliminar todos los trozos de tentáculos tan pronto como sea posible ya que la función de los nematocistos continuará incluso cuando se separa de la medusa. Un enjuague de agua de mar es mejor que de agua dulce. Con una picadura de leve a moderada los síntomas, por lo general, desaparecen al cabo de unas horas sin ningún tratamiento. Para reducir el dolor puede suavemente aplicar compresas de hielo durante unos minutos en la zona afectada, o se puede tratar con bicarbonato de sodio o vinagre para ayudar a desactivar los nematocistos restantes. Una bolsa de hielo se puede utilizar como terapia para el dolor, seguido de la aplicación de cremas analgésicas.


medusas con animales

Muchos animales dependen de las medusas como alimento, incluyendo tortugas marinas y más de cincuenta especies de peces, aves marinas, e incluso otras medusas. Los cangrejos juveniles y peces las utilizan como refugios y un medio de distribución. Como depredadores, las medusas pueden provocar profundos cambios ecológicos en sólo cuestión de días. Cuando se producen floraciones de medusas, las poblaciones de zooplancton pueden ser reducidas, con impactos visibles en el ecosistema.


medusa picando

Aparte de las ya mencionadas y conocidas picaduras, pueden formar grandes concentraciones que llegan a atascar las entradas de los sistemas de refrigeración de centrales eléctricas, incluso provocando apagones totales. Asimismo, pueden destruir las redes de pesca y devastar las capturas.  Pero, a pesar de estos efectos negativos son increíblemente útiles. Funcionan como indicadores de los patrones de circulación oceánica, desempeñan un papel considerable en la mezcla de los nutrientes de los océanos, y ayudan a controlar las poblaciones de peces pelágicos. Recientemente se ha descubierto que incluso proporcionan microhábitats en los que otras especies marinas pueden vivir y sobrevivir.


medusa para estudio

En los últimos tiempos, las medusas se han convertido en el centro de interés de diversos estudios biotecnológicos y farmacéuticos debido a que podrían poseer muchas propiedades que pueden ser de utilidad en variadas aplicaciones, desde productos para la limpieza del hogar hasta fertilizantes. Actualmente, otras especies son objeto de cultivo comercial para su consumo humano, y en países como India y China ya se han instalado grandes piscifactorías. Las medusas se transforman en productos como chips deshidratados, batidos de proteínas y otros artículos de alimentación.

A esta altura del artículo, creo que todas las curiosidades sobre estos hermosos seres gelatinosos ya las he descrito. Poco queda que añadir, quizás que existen especies bioluminiscentes y algunas otras que poseen unas estructuras parecidas a unos dientes.  Y que posiblemente existan un número de especies desconocidas  aún mayor de las que actualmente están catalogadas.


medusa amarilla

Creo que ha merecido la pena sumergirse en las aguas del mar, ahora que el verano se ha acabado. Es fascinante imaginarlas subiendo y bajando, empujadas por los vientos y las mareas. Seres de agua y luz, iridiscentes al ser traspasadas por esos rayos de sol que también se zambullen en las aguas saladas.

¿Quieres sentirte tan grácil y etéreo como una medusa? No dejes de pinchar el siguiente enlace:


Disfrutad todo lo que podáis y aún un poco más. Cuidaros al máximo y seguramente nos volveremos a ver a principios de noviembre…


Fuentes/Referencias:

Anipedia – Antena 3/Neox – Bioenciclopedia – Business Insider (Michelle Larkin) – Buceo Donosti – Colour Captures – El Español (Azucena Martín) – El Independiente (M. Viciosa) – El País (Charles Platiau/Reuters, Philippe Lopez/AFP, Verena Ras) – Experto Animal (Ana Diaz Maqueda) – Fundación Io (Ignacio Franco) – Il Fiore – Impressive Ocean – Medusapedia – Medusa.org – Muy Interesante (Elena Sanz) – My animals (Virginia Duque Mirón) – National Geographic (Malcolm Nimmo, David Liitschwager, Schleiden) – Oceana (Cristina López de las Heras)  – Oceanogràfic de Valencia – Oxitocina Magazine – Photographize (Davide Politti) – Quo (Juan Scaliter) – Wikipedia (Maulucioni, taking the ride, Nanosanchez, Dario Romeo, The National Science Foundation, R. Steele, Ch. David & U. Technau, Altaba, C. R., Barnes, R. D., Brusca, R. C. & Brusca, G. J., Hickman, C. P., Ober, W. C. & Garrison, C. W., Williamson JA, Fenner P J, Burnett JW, Rifkin J., Yanagihara A.A., Shohet R.V.)

© Carmela Pérez Nuñez