Mes del amor

Un nuevo mes, el mes más corto, el mes del amor… Aunque en este mes se celebra el amor romántico, el de parejas, quiero que celebremos juntos el sentimiento de amar, a todos los que les puedes dar tu sentir; Esposo (a), Novio (a), a tus padres, a tus hermanos, a las mascotas (si a esas también las amamos, de vez en cuando más que a los seres humanos).

En algunos sitios el 14 de este mes se celebra el día de San Valentín, un día que no solo celebra el amor, sino también a un valiente que hizo todo lo que estaba en sus manos para que las personas pudieran amarse libremente; una afirmación que aun en esta época, más de 1500 años después, seguimos luchando por hacerla realidad.

Por eso hoy les dejo algunos escritos sobre el amor;romántico, sexy, fraternal… Ese que le puedes brindar a todo aquel que tú decidas.

El primero es sobre el concepto que una niña de 12 años puede tener sobre este sentimiento; lo escribí cuando tenía esa edad y tenía un flechazo por un chico guapo. El segundo es sobre el amor fraternal, ese que le brindas a familia y amigos, está dedicado a mi madre y a lo que ella representa para mí, y el tercero es un relato sobre el amor carnal, el que despierta pasiones.


“Amor”

¿Qué eres en realidad?
me picas como un bichito
queriendo entrar en mi interior…

Te escondes en los seres
menos pensados y te muestras
en los momentos menos indicados.

Y final no sé qué eres,
un sentimiento que alegra o que duele;
pero el dolor es parte de este sentimiento,
el cual me encuentra para picarme
cuando menos lo espero,
y después, solo después querer
sentir dentro de mí su alegría y dolor…


Carta a mi madre…

Mi amada madre:

El tiempo nos ha llevado por caminos diferentes que solo dios conoce, hemos soportado años de estar lejos con paciencia y convicción; mismas cualidades que adquirí de ti.

Amada madre todo el amor se abre a ti, nuevos recuerdos se generan y nuevas vivencias que luego transmitirás, con este sentimiento recogerás los frutos de tus años, los mismos que sembraste, también es estas semillas que somos tus hijas, has plantado en algunas buenas tierras lo que ha sido y será para el futuro de tu legado.

Y aunque nuestros cuerpos se hayan lejos, recuerda que nuestros corazones siempre laten bajo un mismo sol. Te amo como los hijos aman a sus padres, agradezco tu inagotable sabiduría, los consejos, las locuras y todo el amor brindado, y espero que el camino que me enseñaste a reconocer traiga a nuestra vida lo que esperamos.

Desde lejos, una pequeña carta.

Tu amada hija.


Conversación….

ELLA: Porque la mente más salvaje puede ser domada por un único pensamiento. Dulcificada por una sola palabra y estimulada por los más finos secretos.

EL: La piel hierve mientras la tocan, y se apacigua con la caricia del arte

Así es… La belleza de la mente es que puede naufragar en pinceladas. En tinta y notas musicales…

ELLA: Las irónicas notas de estimulación que te llevan a naufragar en un infinito, pero sacrílego mar de ideas.

Lo que la boca calla, el pensamiento lo está gritando.

EL: Y suda también.

ELLA: Mi cuerpo pide que pintes sobre el deseos solitarios y desconocidos. Nódulos sombríos de tertulias extraviadas

EL: Entre las piernas el elixir de ese silencio.

Una osada proeza solicita tu piel a mi distancia. Las palabras tendrán que ser mis dedos e imágenes tendrán que ser tus curvas… La tertulia que extravía la caricia debe encender adentro tu deseo.

ELLA: Mi abdomen se tensa y mis pechos elevan su magnificencia al sonido indulgente de las preciosas letras compartida.

EL: Un perfecto cuadro el que pintas, digno de imaginar juntos el entrar hasta tu fondo.

Y que se tense también tu secreto.

¡Oh, un himno a la sensualidad tu orgasmo!

ELLA: Y mi piel recibirá tus palabras como caricias para extasiar mi virtud hasta el punto de alcanzar mi pequeña gloria personal

Silencio. Silencio fluye esta noche para ambos.

EL: He de confesar que tu tensa piel y tus palabras húmedas, despiertan el instinto de mis labios y la sangre iza también eso mío que deseas.

Quizás mañana grite el placer entre tu vientre y tiemble también entre tus piernas

ELLA: Con un suave grito saciaría tu inconforme lejanía. Mas el silencio hoy es mi amigo ya que solitaria no es mi agonía.

He compartido dichosas palabras que se guardarán en aquel punto entre mi lengua y mi cerebro. Mi piel seguirá su ritmo y mis dedos encontraran su anhelo con un suave movimiento. Como han aprendido llenarán de lujuria mi ser sin ser descubiertos.

EL: Esperare la llegada del ese día con sublime aspiración. Y entonces al fin entenderé lo que las palabras pueden hacer.

Que fluyan entonces tus dedos que rozan todos tus labios… Las palabras fluyen en diferentes lenguajes. Inclusive ese que apenas susurra tu húmedo silencio.


© Lizette García Jiménez
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