Mi querida Hermana…

Como escribirle un poema a la persona que conoce tus poemas desde que empezaste a crearlos, como expresas con letras los instantes vividos desde la infancia y la tristeza que generaría el recordarlos sin esa presencia al lado.

Suponemos ser siempre las mismas almas, aunque con el crecimiento las maneras cambian, y podemos decir que aun conservamos la esencia, el amor nato de la sangre; con el paso a paso de los años, no solo la apariencia física cambió, también las prioridades, generamos nuevas incertidumbres más allá de las muchas con las que crecimos.

A estas edades ya en nuestras cabezas quedaron atrás los días en el campo, las carreras para huir de novillos enojados, los días de libros de escuela y deportes, los tormentos a nuestros padres, aunque ellos siempre se atormenten por nuestras decisiones; aun así, quedan los días de apoyo, el sentimiento firme de estar allí, el anhelo de ser siempre indispensables y el linaje venidero.

Decidimos cosas diferentes, tuvimos problemas y enojos, muchas veces no nos comprendimos y muchas veces aún no lo hacemos; diferentes caracteres, visión de la vida y puntos de vista han forjado lo que representamos ahora.

Que nos queda entonces para el futuro, ya los años nos han pasado y hemos adquirido un poco de eso que llaman “el entendimiento de la vida”, no se tú, pero creo que yo a veces aun no la entiendo.

Mi querida Hermana, que seria de ésta que pone letras en el papel sin tu compañía, sin ese sincero, aunque a veces tosco amor de hermanas, sin las peleas antiguas y los abrazos nuevos, sin la nueva vida que vino de ti y tal vez la que vendrá de mí.

Suponemos que podríamos estar para siempre en este mismo camino, al fin y al cabo, llevamos la misma vía de la sangre, una que nos mantiene unidas hasta que la vida misma se nos escape y el para siempre queda allí donde nuestra línea continua, allí donde te veo en los rostros que vinieron de t y en los de los que hemos venido, aunque ellos puedan dejar nuestro para siempre primero.

Realmente no sé hasta qué punto en la historia llegaremos, solo sé que los que sea que suceda, soy feliz de soñarlo, compartirlo y vivirlo con mi querida Nana.

Atentamente: Tu querida Hermana.


Texto © Lizette García Jiménez
Fotografía © Felipe Espílez

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