Momentos inolvidables

En mi primera gestación, me dieron los cuarenta días antes del parto de baja. Era la ley en ese tiempo. Hablo del año 1971 Se me hacia el tiempo de espera muy largo. Cuando mi madre se sentaba, ahí iba yo con el parchís apoyado en mi barriga, dispuesta a retar a mi madre a una o dos partidas de parchís. Entonces nos poníamos en la mesa del comedor a darle al cubilete. Echábamos unas partidas maratonianas. Con el tiempo, el juego del parchís se quedó como tradición cuando compartíamos tiempo con mi tía Ale, ya fuese en Madrid o en Punta Umbría, donde lo que nos jugábamos, era el refresco de por la tarde. Ahí estábamos las tres tirando de cubilete. Mi tía era temible, en un pis pas, empezaba a comerse fichas y siempre ganaba. -Tiraba el dado, con lo que sacaba, siempre se comía una ficha contraria, contaba veinte, se comía otra, en ese caso, a veces, se metía en casa y contaba diez, con lo que se zampaba otra ficha. Así se recorría el tablero, dejándonos a mi madre y a mi, boquiabiertas. Bonitos y divertidos momentos. Me quitaron las cosas materiales que dejó, pero los recuerdos y tiempos pasados con ella. Aquí están, en mi mente y mi corazón. Gracias tía por tanto como me diste. Siempre en mi


© Texto:  Maruchi Marcos Pinto
© Imagen: Encima de la niebla