Nuevos tiempos

– Doctor.

– Sí, dígame.

– Doctor, me muero.

– A ver, tranquilícese. Yo le haré el seguimiento. Le llamaré todos los días.

– Doctor, me muero.

– Tome paracetamol cada ocho horas y no se preocupe, mañana le vuelvo a llamar.

Y así fue. Al día siguiente el teléfono sonó, sonó, sonó…


Texto © Lucía Santamaría Nájera
Alina Komarevska en Pexels